La osteoporosis, caracterizada por baja masa osea y deterioro de la microarquitectura ósea, es una enfermedad metabólica que aumenta el riesgo de fractura. La remodelación depende del equilibrio entre la formación y la resorción ósea. Las investigaciones sugieren que la vitamina K, sola o combinada con vitamina D puede mejorar la salud ósea en mujeres postmenopáusicas.
La vitamina K, la cual puede encontrarse como filoquinona (K1, abunda en vegetales de hoja verde y tiene baja absorción intestinal) o menaquinona (K2, mayor biodisponibilidad), participa en la coagulación y en la homeostasis del calcio. La K2 actúa como un cofactor para la la γ-glutamil carboxilasa, permitiendo la γ-carboxilación de la osteocalcina y otras proteínas dependientes de la vitamina K.
Un revisión sistemática y metanálisis publicado en noviembre de 2025 evaluó el efecto de la vitamina K2 en el metabolismo óseo, usando a la osteocalcina (OC) como marcador de la formación ósea. La suplementación con K2 aumentó significativamente los niveles séricos de de OC, al comparar con placebo.
Se sugirió un efecto dependiente de la dosis, al observar en un estudio que en el subgrupo de 45 mg/día había un mayor tamaño del efecto, al comparar con el subgrupo que solo recibía 15 mg/día. Los resultados mas consistentes se observaron en estudios con intervenciones que duraban 6 meses o más, lo que sugiere que el tratamiento requiere una mayor duración para estabilizarse.
Investigación original:
