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Vitamina C: un panorama general

La vitamina C, a la que también se le conoce como ácido L-ascórbico, por ser un factor necesario en el tratamiento del escorbuto, es una vitamina hidrosoluble que los humanos no podemos sintetizar, ya que carecemos de L-gulono-1,4-lactona oxidasa. Por ello, es necesario obtenerla a través de la alimentación, a diferencia de la mayoría de los vertebrados, conejillos de indias, murciélagos, primates, plantas y hongos, que sí pueden sintetizarla. 

Las frutas y verduras son especialmente ricas en vitamina C, incluyendo el kiwi, jugo de toronja, jugo de naranja, fresas, guayaba, naranja, pimiento dulce, brócoli cocido, papa blanca, tomate rojo, manzana y espinaca. Aunque muchos animales son capaces de sintetizar vitamina C, su contenido es en general bajo, a excepción del hígado de ganado y de algunos huevos de pescado. 

Las soluciones acuosas de la vitamina son inestables por efecto del oxígeno y otros efectos oxidantes, el pH alto, la alta temperatura y los iones metálicos, lo que favorece su descomposición. Algunos procesos, como la cocción por un largo periodo de tiempo y el escaldado provocan pérdidas significativas de vitamina C. El proceso de fritura conserva una mayor cantidad de vitamina C. 

El método de congelación es la forma más segura de conservar el contenido de vitamina C en frutas y verduras. Mientras más aumenta la temperatura, las pérdidas de vitamina C son mayores. La absorción se lleva a cabo en el íleon distal y se transporta a los enterocitos a través de SVCT1 (transportador 1 de vitamina C dependiente de sodio); por lo que es saturable. Conforme aumenta la dosis, la biodisponibilidad disminuye. 

Una de las propiedades más conocidas de la vitamina C es la de su poder antioxidante, pero es importante mencionar que no es la única. Al comparar con otras vitaminas, el nivel de vitamina C en los humanos es muy alto, se cree que tenemos aproximadamente 20 mg/kg. Las necesidades son muy variables, ya que dependen de muchos factores como el estado fisiológico, el estrés y las enfermedades.

Ingesta diaria recomendada

La vitamina C participa en la síntesis de colágeno, de hormonas (noradrenalina, adrenalina) y de carnitina; en la transcripción de genes, la regulación de diferentes mecanismos (hidroxilación de factores de transcripción y proteínas ribosomales); en la eliminación de tirosina y en la absorción de hierro (puede reducir los iones férricos a ferrosos). Actúa como un cofactor de enzimas dioxigenasas y monooxigenasas. 

Está comprobado que el hábito de fumar disminuye los niveles plasmáticos de vitamina C, lo que también puede observarse en ex-fumadores. Esto se puede explicar por el aumento del estrés oxidativo que produce el humo. Las investigaciones sugieren que los fumadores necesitan entre 35 y 200 mg de vitamina C adicionales al día. Para mantener los niveles plasmáticos de vitamina C, el exceso se elimina a través de la orina.

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