La vitamina B6 forma parte del grupo de las vitaminas liposolubles y se puede encontrar en alimentos como la carne, el pescado, las nueces, los frijoles, los cereales, las frutas y las verduras. Actúa como cofactor en más de 100 reacciones enzimáticas, participa en la gluconeogénesis y la glucogenólisis, en la síntesis de neurotransmisores y de hemoglobina.

La deficiencia puede ocurrir en casos de dieta inadecuada y poco variada, consumo excesivo de alcohol, obesidad, desnutrición proteico-energética, enfermedad celíaca, enfermedad renal y cirugía bariátrica. Algunos medicamentos pueden interferir con el metabolismo de la vitamina B6, como la isoniazida (que se usa en tuberculosis), la penicilina y la levodopa.
El fosfato de piridoxal (PLP) es la forma activa de la vitamina. La deficiencia de PLP provoca la inhibición de esfingosina-1-fosfato (regulador inflamatorio), lo que causa inmunosupresión y exacerbación de los procesos inflamatorios. La falta de PLP también impide el catabolismo del triptófano a NAD +, lo que reduce la formación de energía y la resistencia al estrés.
Algunos autores han sugerido que la diabetes tipo 2 está relacionada con la disminución de los niveles de vitamina B6 y viceversa. La inflamación que causa la enfermedad puede provocar una mayor actividad de PLP, causando su disminución y la deficiencia de PLP puede destruir los islotes del páncreas, e interferir con la producción de insulina, por procesos de autoinmunidad.
La deficiencia de vitamina B6 también se ha asociado con el desarrollo de cáncer. Un estudio encontró que la vitamina B2, B6 y B9 tenían actividad antitumoral en líneas celulares de linfoma. La vitamina B6 actúa como cofactor de la enzima quinurenina, y se ha observado que un nivel óptimo de esta enzima con su cofactor puede inhibir la progresión de cáncer in vivo.
Referencias:
