La vitamina B12 es una vitamina hidrosoluble que participa en la hematopoyesis y la función neurológica. Se puede obtener a través del consumo de alimentos de origen animal como carne, pescado, aves, huevos y lácteos. Los adultos tienen reservas de entre 3 y 5 mg y la ingesta diaria recomendada es de 2.4 µg.

La vitamina participa como cofactor de la enzima metionina sintasa, la cual facilita la conversión de homocísteína en metionina, y de la enzima metilmalonil CoA que favorece la conversión de ácido metilmalónico (MMA) en ácido succinico. Los altos niveles de MMA y homocísteina se relacionan con mielopatía y neuropatía periferica.
Cuando la homocisteína no puede convertirse en metionina, por ejemplo en casos de deficiencia, se relentiza la sintesis de ADN y se produce anemia megaloblastica. La deficiencia tambien interrumpe la sintesis de mielina, disminuyendo la capacidad regenerativa de la mielina en lesiones.
La vitamina B12 se absorbe en el íleon al unirse al factor intrinseco (una glucoproteína secretada por las células parietales del estomago). La deficiencia se ha observado en gastrectomía, resección del íleon terminal o bypass gástrico, enfermedad de Chron, celiaquía, consumo de merformina y en adultos mayores.
Los síntomas de deficiencia incluyen debilidad, palpitaciones, fatiga, disnea y desmayos en casos graves. Se puede observar palidez combinada con ictericia por la destrucción de eritrocitos y anormalidades en las proteínas de membrana.
Referencias:
