Los trastornos neurocognitivos son un importante problema de salud pública. La exposición al alcohol es una de las causas más conocidas. Se dice que el alcohol es teratógeno, ya que afecta el desarrollo del feto durante el embarazo. Las personas con antecedentes de exposición prenatal pueden presentar trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF), caracterizado por problemas físicos, mentales, conductuales y cognitivos.

El etanol y sus metabolitos (acetaldehído y especies reactivas de oxígeno (ROS)) parecen ser los responsables de la toxicidad. Se produce estrés oxidativo como consecuencia del aumento de la producción nicotinamida adenina dinucleótido (NADH), lo que aumenta la relación NAD/NADH. El etanol puede atravesar la placenta y su lento aclaramiento produce una exposición fetal prolongada.
El cerebro del feto, al tener mayores requerimientos metabólicos y producción de ROS y menor cantidad de enzimas y antioxidantes, es el principal afectado. La exposición al alcohol también disminuye la perfusión placentaria, pudiendo causar isquemia, infarto y adelgazamiento de la placenta.
La recomendación es evitar completamente el consumo de alcohol durante el embarazo, ya que se ha visto que incluso una dosis baja puede generar cambios en neurotransmisores y neuromoduladores y causar alteraciones en la cognición global, función ejecutiva, aprendizaje, memoria, lenguaje, capacidad visoespacial, atención, dificultades académicas y trastornos psiquiátricos.
Un informe acumulativo de tres ensayos controlados aleatorios, con 104 participantes de entre 2.5 a 5.9 años con TEAF, mostró que la suplementación con colina (en el primer y segundo estudio se administraron 500 mg diarios y en el tercero 19 mg por kg de peso corporal) mejoró el desarrollo neurológico, especialmente la memoria, sin efectos sobre el funcionamiento ejecutivo o el coeficiente intelectual.
Referencias:
