La primera evidencia conocida de la importancia de la luz solar en la salud apareció durante la revolución industrial en el norte de Europa, cuando Glissen, DeBoot y Whistle observaron que los niños de entornos urbanos presentaban retraso en el crecimiento y deformidades esqueléticas.

Hace casi 40 años el Dr. Holick, un investigador estadounidense, describió como los fotones UVB penetran en la piel para convertir el 7-dehidrocolesterol (presente en las membranas plasmáticas de la epidermis) en previtamina D3, lo que se logra por la reorganización de los dobles enlaces y la apertura del anillo B.
La previtamina D3 sufre nuevamente una organización de sus dobles enlaces para formar la vitamina D3, haciéndola mas estable termodinámicamente. Después pasa de la membrana plasmática al espacio extracelular para ser conducida a la circulación a través de la proteína transportadora de vitamina D.
Al llegar al hígado, sufre una hidroxilación para convertirse en 25-hidroxivitamina D, la cuál es convertida a la forma activa hormonal 1,25-hidroxivitamina D al llegar al riñón y adquirir otro grupo hidroxilo. La exposición prolongada al sol no produce cantidades excesivas de vitamina D3.

Cualquier factor que altere la cantidad de fotones UVB o de 7-dehidrocolesterol influye en la síntesis. Una persona de 70 años produce aproximadamente el 25% de vitamina D3 que una persona de 20 años expuesta a la misma cantidad de luz solar, debido a la disminución de 7-dehidrocolesterol.
Las personas con mayor cantidad de melanina en la piel necesitan exposiciones más prolongadas a la luz solar que personas con menos pigmentación, ya que esta actúa como un protector solar natural que absorbe eficientemente los fotones UVB.
Los protectores solares, al absorber parte de la radiación antes de que penetre en la piel, disminuye la capacidad de formar vitamina D3. Un protector solar con factor de protección solar (FPS) de 15 puede disminuir la capacidad hasta en un 98%.
La hora del día, la estación del año y la latitud son otros factores que influyen en la síntesis, al influir en el ángulo del sol. Durante los meses de noviembre a febrero, se observa una latitud de 37°, disminuyendo considerablemente el numero de fotones que llegan a la tierra.
Referencias:
