El síndrome de ovario poliquístico tiene una alta prevalencia entre las mujeres en edad reproductiva. El diagnóstico se realiza cuando se cumplen dos de los tres criterios de Rotterdam, establecidos en 2003, los cuales son:
1. Oligomenorrea o anovulación
2. Hiperandrogenismo probado clínicamente o en laboratorio
3. Ovario poliquístico visible en ultrasonido

Los síntomas más comunes incluyen hiperandrogenismo, hirsutismo, ciclo menstrual irregular e infertilidad. Se ha observado que la resistencia a la insulina juega un papel importante en la etiología de la enfermedad, además de que el sobrepeso y la obesidad aumentan las posibilidades de desarrollar el síndrome.
Aunque se usan diferentes tratamientos, como la metformina, la Guía internacional basada en evidencia para la evaluación y el tratamiento del síndrome de ovario poliquístico recomienda las terapias dietéticas y el ejercicio como primera línea de tratamiento. La disminución de peso (5 al 10%) puede mejorar los parámetros metabólicos y la salud reproductiva, debido a que favorece el aumento de la concentración de globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG).
Las intervenciones dietéticas que más se han estudiado para el tratamiento del síndrome de ovario poliquístico incluyen dietas bajas en calorías y bajas en carbohidratos, dieta DASH y dieta mediterránea. La efectividad se mide con los cambios antropométricos (como el peso corporal), hormonales (como el nivel total de testosterona) y metabólicos (como glucosa en ayunas).

La dieta DASH se ha mostrado como una de las mejores opciones en el tratamiento, ya que, en comparación con una dieta normal (55% de carbohidratos, 15-20% de proteínas y 25-30% de grasas), tiene un mayor efecto en la reducción del índice de resistencia a la insulina (HOMA-IR), en el control de la glucemia y de HbA1c, lo que puede deberse a su alto contenido de fibra.
La grasa abdominal se ha relacionado con la resistencia a la insulina, el hiperandrogenismo y el síndrome de ovario poliquístico. Una dieta restringida en calorías también puede ser una buena opción para lograr la pérdida de peso, con una disminución de la masa grasa y preservación de la masa muscular. Hace falta evidencia sobre el papel de la dieta mediterránea en el síndrome de ovario poliquístico.
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