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Síndrome de intestino irritable: efecto del consumo de polifenoles, minerales, fibra y frutas

El síndrome de intestino irritable (SII) se caracteriza por la afectación en el eje intestino-cerebro y se manifiesta con diversos síntomas como dolor abdominal, hinchazón y alteración de los hábitos intestinales. Las intervenciones dietéticas han mostrado ser efectivas en el manejo de los síntomas, debido a que pueden actuar sobre la hipersensibilidad visceral, la motilidad intestinal y la composición de la microbiota.

Los polifenoles se encuentran en una gran variedad de frutas y verduras. También los podemos encontrar en té negro, té verde y chocolate amargo. Sus capacidades antioxidantes permiten la protección de los componentes celulares del daño oxidativo; además tienen propiedades antiinflamatorias y antiespasmódicas. En un estudio donde participaron 121 pacientes con SII de leve a moderado que consumieron aceite esencial de curcumina e hinojo, se observó que después de 30 días disminuyó la gravedad de la enfermedad, así como el dolor abdominal y la hinchazón. 

Los minerales como el magnesio y el potasio ayudan a mantener la función muscular y nerviosa del tracto gastrointestinal. Las frutas, ricas en vitaminas, minerales y compuestos bioactivos, tienen efectos beneficiosos sobre la salud intestinal. La fibra, definida como un carbohidrato no digerible, participa en la consistencia de las heces y en la motilidad intestinal. 

Algunos tipos de fibra han mostrado efectividad en el control de los síntomas del síndrome de intestino irritable, al absorber el exceso de agua y formar una especie de gel en el intestino para hacer las heces más firmes y reducir la frecuencia de diarrea, además puede disminuir la producción de gases y así aliviar el dolor y el malestar abdominal. 

Un estudio demostró que el kiwi, con un contenido de 2-3% de fibra, tiene efectos laxantes y puede mejorar la consistencia de las heces en personas mayores con estreñimiento crónico. Un estudio donde se administró Tritordeum, un cereal derivado de la hibridación de trigo duro y cebada silvestre, mostró que 16 de los 18 participantes que consumieron este cereal durante 12 semanas tuvieron mejoras en la escala de gravedad de los síntomas del SII, en la gravedad del dolor abdominal, en la frecuencia del dolor abdominal y en la insatisfacción con los hábitos intestinales.

La gravedad de los síntomas del SII se asocia inversamente con el consumo de hierro y con los niveles plasmáticos de hierro. Los síntomas extraintestinales se asocian inversamente con el consumo de yodo y con los niveles plasmáticos de hierro. Finalmente, la fatiga se asocia inversamente con el consumo de fósforo, calcio, magnesio, yodo, hierro y zinc. El aumento en el consumo de selenio se relaciona con una mejora en el bienestar psicológico y una disminución en la gravedad de los síntomas. 

En conclusión, los polifenoles, los minerales, la fibra y las frutas tienen un gran potencial para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida en general de los pacientes con SII. Algunos estudios han mostrado que los polifenoles de la curcumina, el hinojo y el aceite de anís pueden ayudar a mejorar los síntomas. Algunos minerales como el magnesio, el zinc y el selenio tienen efectos protectores. La fibra y las frutas ayudan a regular las deposiciones y a reducir el estreñimiento. 

Si desea revisar la revisión sistemática completa, acceda al siguiente enlace:

https://www.mdpi.com/2072-6643/15/18/4070


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