Recientemente, en la revista Nature fue publicado un hallazgo realizado por científicos de Estados Unidos. Descubrieron que la colina viaja desde el torrente sanguíneo al cerebro a través de una proteína llamada FLVCR2. Esta proteína se encuentra ampliamente distribuida en la barrera hematoencefálica (capa de células que recubre los vasos sanguíneos del cerebro) y es capaz de reconocer a la colina para permitir su ingreso.

Los científicos utilizaron tejido cerebral de ratones y humanos y examinaron a la proteína FLVCR2 mediante una técnica conocida como microscopía crioelectrónica. Observaron como las moléculas de colina se unían a FLVCR2, como si se tratara de un mecanismo de cerradura y llave. A través de un modelo 3D llevaron a cabo simulaciones computacionales para mostrar cómo la proteína se modifica para permitir la entrada de colina al cerebro.
La colina es un nutriente esencial que los humanos podemos sintetizar en muy pequenas cantidades, por lo que es necesario obtenerla de la dieta, a través del consumo de alimentos como germen de trigo, huevo, carne de res, salmón, pollo, camarones enlatados, coles de Bruselas, brócoli, leche, crema de cacahuate y cacahuates. Participa en una gran cantidad de procesos fisiológicos.

Es usada en la síntesis de algunos fosfolípidos (fosfatidilcolina y esfingomielina) que forman parte de las membranas celulares y que actúan como precursores de moléculas mensajeras intracelulares. La colina es precursora de la acetilcolina, un neurotransmisor relacionado con el control muscular y la memoria. También puede convertirse en betaína, un osmolito que participa en la osmorregulación.
La comprensión de la interacción entre la colina y la proteína FLVCR2 puede facilitar el desarrollo de nuevos fármacos para el tratamiento de trastornos neurológicos, ya que la barrera hematoencefálica, además de proteger al cerebro contra patógenos, también evita la entrada de algunos fármacos. Al imitar la estructura de la colina, los fármacos podrían ingresar al cerebro fácilmente.
Referencias:
