El síndrome metabólico está estrechamente relacionado con la inflamación de bajo grado. Las dietas poco saludables, caracterizadas por alto consumo de carnes rojas, lactéos altos en grasas, refrescos y cereales refinados se relacionan con un estado proinflamatorio.
Las investigaciones que evaluan la asociación entre el Índice inflamatorio dietético y el síndrome metabólico se han realizado en muy pocas poblaciones, y los resultados han sido inconsistentes. La población mexicana sigue diferentes patrones dietéticos, que pueden ser desde muy tradicionales hasta muy procesados.
Canto-Osorio y colaboradores, con datos del Estudio de Cohorte de Trabajadores de la Salud (HWCS por sus siglás en inglés), un estudio longitudinal que incluye empleados y familiares de 3 instituciones de salud, calcularon el índice inflamatorio dietético (25 parámetros de los 45 posibles) de los participantes.
Los parámetros que resultaron proinflamatorios fueron:
- Consumo total de energía
- Carbohidratos
- Proteínas
- Grasas totales
- Colesterol
- Ácidos grasos saturados
- Vitamina B12 y hierro
Algunos de los parámetros antiinflamatorios incluyeron:
- Ácidos grasos monoinsaturados
- Ácidos grasos poliinsaturados
- Alcohol
- Fibra
- Niacina
- Taimina
- Riboflavina
- Vitamina A
- Vitamina C
- Café
- Zinc
Para conocer la asociación entre la puntuación del índice y el síndrome metaólico, utilizaron regresión de riesgos proporcionales de Cox. El análisis incluyó 399 participantes (77% mujeres). Observaron que los participantes del cuartil 4 (dietas altamente proinflamatorias) tenían más altos niveles de glucosa y concentraciones mas bajas de triglicéridos y colesterol HDL, al comparar con dietas altamente antiinflamatorias (cuartil 1).
Como conslusión, mostraron que la adherencia a una dieta proinflamatoria duplicó el riesgo de síndrome metabólico, al asociarse con hipertrigliceridemia, hipertensión y obesidad abdominal. Esto se observó después de ajustar por posibles factores de confusión.
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