
Es preocupante que la incidencia de cálculos renales esté aumentando en todo el mundo y además que esta enfermedad presente una alta tasa de recurrencia, aproximadamente la mitad de los pacientes tienen un segundo episodio en un periodo de 10 años. Los factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad aún no están bien definidos, pero las investigaciones recientes apuntan a que la alimentación juega un papel importante.
La adición de azúcares a los alimentos y bebidas se hace en ocasiones con el fin de alargar la vida útil del producto y en la mayoría de los casos de darle sabor; la principal forma de consumir azúcar agregada es a través de las bebidas azucaradas, como jugos, bebidas lácteas y refrescos. El consumo de azúcares añadidos se ha relacionado con aumento en el riesgo de trastornos metabólicos como obesidad y diabetes, enfermedades que a su vez se asocian con la aparición de cálculos renales.
Se analizaron los datos obtenidos desde 2007 a 2018 de una encuesta diseñada para evaluar la salud y el estado nutricional de participantes mayores de 20 años en Estados Unidos. Se excluyeron a mujeres embarazadas, personas que proporcionaron información poco confiable sobre su consumo dietético o su diagnóstico de cálculos renales, mujeres con ingesta energética <600 o >3500 kcal y hombres con consumo <800 o >4200 kcal.
Finalmente se revisaron los datos de 28,303 adultos, la prevalencia de cálculos renales fue de 10.13% y se concluyó que un mayor consumo de azúcares añadidos se relacionó con una mayor prevalencia de cálculos renales. La población que consumía 25% o más de la energía proveniente de azúcares añadidos tuvo una mayor prevalencia de la enfermedad, en comparación con aquellos que consumían menos del 5%.
Si desea consultar la investigación completa acceda al siguiente enlace:
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnut.2023.1226082/full
