
La American Heart Association publicó la «2021, Guía Alimentaria para promover la salud cardiometabólica», la cual incluye diez recomendaciones que son:
(1) Ajustar la ingesta y el gasto de energía para lograr y mantener un peso corporal saludable;
(2) Comer muchas y variadas frutas y verduras;
(3) Elegir alimentos y productos integrales;
(4) Elija fuentes saludables de proteína (principalmente plantas; consumo regular de pescado y mariscos; productos lácteos bajos en grasa o sin grasa; y si desea carnes o aves, elija cortes magros y formas no procesadas);
(5) Utilizar aceites vegetales líquidos en lugar de aceites tropicales y grasas parcialmente hidrogenadas;
(6) Elegir alimentos mínimamente procesados en lugar de alimentos ultraprocesados;
(7) Minimizar la ingesta de bebidas y alimentos con azúcares añadidos;
(8) Elegir y preparar alimentos con poca o ninguna sal;
(9) Si no bebe alcohol, no empiece; si elige beber alcohol, limite la ingesta;
(10) Adherirse a esta guía independientemente de dónde se preparen o consuman los alimentos.
En la última publicación de la revista Circulation, basándose en esta guía, el doctor Christopher D. Gadner, profesor de Medicina en la Universidad Stanford y sus colaboradores, presentaron una declaración en que analizan populares patrones dietarios y valoran que tanto se apegan a las indicaciones de la guía.
Para valorar el grado de cumplimiento de las recomendaciones, establecieron un sistema de puntuación donde los patrones dietarios recibieron un valor dependiendo de qué tan bien se apegan a cada característica solicitada. Los criterios de calificación fueron:
1.0 punto si cumple totalmente,
0.75 punto por cumplir en su mayor parte
0.5 punto por cumplir parcialmente con la guía.
0.0 sino cumple con la indicación
Los puntajes resultantes se totalizaron y ajustaron para llegar a una calificación entre 0 y 100, donde 100 indica la adherencia más cercana a la guía dietética de la American Heart Association.
La nueva declaración científica es la primera en analizar en que grado se adhieren los populares patrones dietéticos populares a las recomendaciones de la guía.
Los patrones dietéticos se agruparon por similitud en características clave, lo que resultó en 10 categorías:
- Estilo DASH: (Dietary Approaches to Stop Hypertension, DASH), que enfatiza el consumo las verduras, frutas, cereales integrales, leguminosas, frutos secos y semillas, productos lácteos bajos en grasa e incluye carnes magras y aves, pescado y aceites no tropicales. Las dietas nórdica y báltica son otro tipo de este patrón dietético.
- Estilo mediterráneo: este patrón limita los productos lácteos; destaca el consumo de verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, pescados grasos y aceite de oliva extra virgen; e incluye el consumo moderado de vino tinto.
- Estilo vegetariano/pescatariano: un patrón de alimentación basado en plantas que incluye pescado.
- Estilo vegetariano/ovo/lacto: patrones de alimentación basados en plantas que incluyen huevos (ovo-vegetariano), productos lácteos (lacto-vegetariano) o ambos (ovo-lacto-vegetariano).
- Estilo vegetariano/vegano: un patrón de alimentación basado en plantas que incluye pescado.
- Baja en grasas: una dieta que limita la ingesta de grasas a menos del 30 % de las calorías totales, incluida la dieta volumétrica y el plan de Cambios Terapéuticos en el Estilo de Vida (Therapeutic Lifestyle Change, TLC).
- Muy baja en grasas: una dieta que limita la ingesta de grasas a menos del 10 % de las calorías totales, incluidas las dietas Ornish, Esselstyn, Pritikin, McDougal, Physicians Committee for Responsible Medicine (PCRM). Algunos también pueden ser considerados veganos.
- Baja en carbohidratos: una dieta que limita los carbohidratos al 30-40 % de la ingesta calórica total e incluye las dietas South Beach y Zone de bajo índice glucémico.
- Muy baja en carbohidratos/cetogénica: limita la ingesta de carbohidratos a menos del 10 % de las calorías diarias e incluye las dietas Atkins, cetogénica (keto) y cetogénica bien formulada.
- Paleolítica: también llamada dieta Paleo, excluye cereales integrales y refinados, leguminosas y productos lácteos. Incluye carnes, productos grasos como aderezos y verduras bajas en carbohidratos.
Cada dieta se evaluó contra 9 de las 10 características de la guía de la American Heart Association para un patrón de alimentación saludable para el corazón. El único elemento que no se utilizó en la puntuación fue “comer para lograr un equilibrio energético adecuado para mantener un peso saludable”, ya que esto está influenciado por factores distintos a las elecciones de alimentación, como por ejemplo el nivel de actividad física, y se aplica por igual a todas las categorías de dieta.
Cabe destacar que la declaración no revisó los programas dietéticos comerciales, como Noom o Weight Watchers; ni los programas de alimentación diseñados para seguir por un número predeterminado de tiempo, o las prácticas dietéticas como el ayuno intermitente o la alimentación restringida en el tiempo, tampoco las dietas diseñadas para controlar enfermedades no cardiovasculares (como afecciones gastrointestinales y alergias o intolerancias alimentarias).
Los puntajes se agruparon en cuatro niveles y se señalaron los aspectos de las dietas que les ayudan a adherirse a la guía. El resultado final fue el siguiente:
Nivel 1: Planes de alimentación mejor evaluados (puntajes superiores a 85)
Los cuatro patrones con la calificación más alta son flexibles y brindan una amplia gama de alimentos saludables para elegir. El patrón de alimentación al estilo DASH recibió un puntaje perfecto al cumplir con todas las pautas de la Asociación. Estos patrones de alimentación son bajos en sal, azúcar añadida, alcohol, aceites tropicales y alimentos procesados, y ricos en verduras, frutas, cereales integrales y legumbres sin almidón. La proteína tiende a provenir principalmente de fuentes vegetales (como leguminosas o frutos secos), junto con pescados o mariscos, aves y carnes magras y productos lácteos bajos en grasa o sin grasa.
La dieta mediterránea también fue muy bien calificada. Dado que no aborda explícitamente la sal añadida e incluye un consumo moderado de alcohol (en lugar de evitar o limitar el alcohol), tiene una puntuación ligeramente más baja que la DASH. Además, la mayoría de las características de
Un patrón de alimentación vegetariano se alinean con la guía dietética de la AHA. Los planes de alimentación pescatariano y vegetariano que incluyen huevos, productos lácteos, o ambos, también se ubicaban en el nivel superior.
Nivel 2: Dietas veganas y bajas en grasas (puntajes de 75 a 85)
Las dietas veganas y bajas en grasas también favorecen el consumo de verduras, frutas, cereales integrales, leguminosas y frutos secos, al tiempo que limitan el alcohol y los alimentos y bebidas con azúcares añadidos. Sin embargo, las restricciones en el patrón de alimentación vegano pueden hacer que sea más difícil seguir este tipo de dieta a largo plazo. Seguir un patrón de alimentación vegano puede aumentar el riesgo de deficiencia de vitamina B-12, lo que puede causar anomalías en los glóbulos rojos que conducen a la anemia; por lo tanto, puede requerir de suplementación.
Las dietas bajas en grasas a menudo tratan todas las grasas por igual, mientras que la guía de la Asociación sugiere reemplazar las grasas saturadas con grasas más saludables, como las monoinsaturadas y poliinsaturadas. Aquellas personas que siguen una dieta baja en grasas pueden consumir en exceso fuentes de carbohidratos menos saludables, como azúcares añadidos y granos refinados. Sin embargo, estos factores pueden superarse con el asesoramiento y la educación adecuados para las personas interesadas en estos patrones de alimentación.
Nivel 3: Muy baja en grasas y baja en carbohidratos (puntajes de 55 a 74)
Estos patrones dietéticos tienen un apego de bajo a moderado con la guía de la Asociación.Un motivo para que algunas personas sigan una dieta muy baja en grasas (a menudo vegana) puede ser que algunos estudios han demostrado su potencial para retrasar la progresión de la acumulación de grasa en las arterias. Se ha demostrado que un patrón de alimentación saludable bajo en carbohidratos favorece la pérdida de peso,la presión arterial, el azúcar en la sangre y el colesterol por igual en comparación con una dieta saludable baja en grasas. Sin embargo, ambos patrones restringen los grupos de alimentos que se enfatizan en la guía de la Asociación.
Las dietas muy bajas en grasas perdieron puntos por restringir los frutos secos y los aceites vegetales saludables (no tropicales). Este patrón de alimentación también puede provocar deficiencias de vitamina B-12, ácidos grasos esenciales y proteínas, lo que provoca anemia y debilidad muscular.
Las dietas bajas en carbohidratos restringen las frutas (debido al contenido de azúcar), los cereales y las leguminosas. Al restringir los carbohidratos, se disminuye el consumo de fibra mientras aumentan el consumo de grasas saturadas (de carnes y alimentos de origen animal), los cuales contradicen la guía de la Asociación.
Nivel 4: Dietas paleolíticas y muy bajas en carbohidratos/cetogénicas (puntajes inferiores a 55)
Estos dos patrones de alimentación, que a menudo se usan para perder peso, no se alinean muy bien con la guía dietética de la Asociación. Los puntos fuertes de los patrones de alimentación muy bajos en carbohidratos son el énfasis en el consumo de verduras, frutos secos y pescado sin almidón, junto con la reducción al mínimo del consumo de alcohol y azúcares añadidos. En estudios de hasta 6 meses de duración, se han demostrado mejoras en el peso corporal y el azúcar en la sangre con estas dietas. Sin embargo, después de un año, la mayoría de las mejoras no fueron diferentes de los resultados de una dieta menos restrictiva. Las restricciones de frutas, cereales integrales y leguminosas pueden dar lugar a una reducción de la ingesta de fibra. Además, estas dietas son ricas en grasas sin limitar las grasas saturadas. El consumo de altos niveles de grasas saturadas y bajos niveles de fibra están relacionados con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
“Son pautas muy restrictivas y difíciles de seguir para la mayoría de las personas a largo plazo. Si bien es probable que haya beneficios a corto plazo y una pérdida de peso sustancial, no son sostenibles. Una dieta que sea eficaz para ayudar a una persona a mantener los objetivos de pérdida de peso, desde una perspectiva práctica, debe ser sostenible”, dijo el doctor Gardner.
Textos originales:
https://www.ahajournals.org/doi/epdf/10.1161/CIR.0000000000001146
https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=104202&fuente=validappid6
