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Salud cardiovascular en la edad adulta: impacto de los parámetros nutricionales de la adolescencia

Las enfermedades cardiovasculares, causadas por una obstrucción en las arterias, son la principal causa de muerte en todo el mundo. Los factores de riesgo, que comienzan a una edad temprana, incluyen dislipidemia, hipertensión, hiperglucemia y aumento del IMC. Es durante la adolescencia donde ocurren grandes cambios relacionados con el estilo de vida.

En junio de 2024 se publicó un artículo original que evaluó el impacto de la nutrición durante la adolescencia sobre los factores de riesgo cardiovascular de adultos jóvenes europeos. Un primer estudio se realizó entre 2006 y 2007 con 3,528 adolescentes de entre 12.5 y 17.5 años, provenientes de nueve países diferentes. 

Se evaluó el estado cardiovascular y algunos factores relacionados con el estilo de vida como actividad física, medidas clínicas y antropométricas y muestras biológicas. Un segundo estudio se llevó a cabo entre 2016 y 2020, con 232 adultos jóvenes de los 3,528 que participaron en el primer estudio. La mayoría (215 participantes) presentaron factores de riesgo cardiovascular. 

Se evaluaron parámetros antropométricos, de nutrición, de actividad física y biológicos. Se realizaron recordatorios de 24 horas. Los instrumentos de medición utilizados fueron los mismos del primer estudio, con el objetivo de obtener medidas más confiables.  Se evaluaron factores de riesgo no modificables (como edad y sexo) y modificables (como niveles de colesterol, tabaquismo, presión arterial, IMC y nivel de HbA1c).

El colesterol HDL y no HDL, además del IMC, aumentaron significativamente en los participantes. El tabaquismo no tuvo grandes cambios; aumentó la fuerza muscular en la parte superior del cuerpo y el sedentarismo; la actividad física de moderada a vigorosa disminuyó, así como el consumo de alimentos ultraprocesados y sal.

La mayor calidad de la dieta se asoció con menor riesgo cardiovascular, además de menor IMC y niveles más altos de colesterol HDL. Los parámetros de actividad física no se relacionaron con las puntuaciones de riesgo cardiovascular. La fuerza muscular en la parte superior del cuerpo se asoció con un mayor IMC. 

Como conclusión, esta y otras investigaciones han mostrado que la aterosclerosis comienza en las primeras etapas de la vida, y se requieren muchos años para que influya en la salud cardiovascular. Por ello, la prevención debe aplicarse preferentemente durante la adolescencia.

Link al artículo original:

https://www.clinicalnutritionjournal.com/article/S0261-5614(24)00214-0/pdf


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