En la obesidad, condición caracterizada por una acumulación excesiva de grasa, se puede presentar resistencia a la insulina, siendo la grasa abdominal el principal factor de riesgo para esto. La obesidad con resistencia a la insulina se ha relacionado con bajos niveles circulantes de 25-hidroxivitamina D (25(OH)D).
Algunos factores implicados en la resistencia a la insulina y el desarrollo de diabetes tipo 2 son la inflamación sistémica, la disfunción de las células β pancreáticas y defectos en las vías de señalización de la insulina. Se han propuesto niveles superiores a 30 ng/ml de (25(OH)D) como saludables.
La vitamina D puede estar involucrada en el control transcripcional de la insulina debido a que existe una región de elemento de respuesta a la vitamina D en el promotor del gen de receptor de insulina. Se ha observado que la vitamina D aumenta el nivel de glutatión, contribuyendo a la disminución del estrés oxidativo.
El calcitriol (forma activa de la vitamina D) actúa como mensajero químico e interactúa con los receptores que regulan el flujo de calcio en las células β, lo que puede ser importante en la regulación de esas células. Se ha observado que la vitamina desactiva las citocinas inflamatorias asociadas con la resistencia a la insulina.
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