La diabetes, al ser un problema de salud pública, se debe abordar desde las primeras etapas, con el objetivo de prevenir o remitir la enfermedad. Esto es posible con programas intensivos de cambio de estilo de vida, especialmente en adultos con obesidad, ya que la pérdida de peso significativa (al menos 5% del peso corporal) disminuye el riesgo de desarrollar diabetes.
Aunque la evidencia de las estrategias más efectivas existe, en los países de ingresos bajos y medios, como México, su aplicación no se observa, reflejado en la alta prevalencia y las altas tasas de mortalidad relacionada con la diabetes. Silva y colaboradores examinaron un programa de atención de diabetes en México, para probar su efectividad.
Los componentes del programa se basaron en otros estudios, adaptándose a la región. Mediante una ruta de atención integral en la Clínica Especializada en el manejo de la Diabetes (CEDM) y por redes sociales, se evaluó el puntaje de riesgo de la Asociación Americana de la Diabetes (ADA).
Se seleccionaron a participantes de entre 18 y 65 años que cumplian con los criterios de prediabetes: niveles de glucosa de 100-125 mg/dL o A1c de 5.7 a 6.4%; quienes asistieron por 14 veces en un lapso de 1 año. El programa buscaba una pérdida de peso del 5-7% y la realización de actividad física al menos 150 minutos a la semana.
Las sesiones (ya sea individuales o grupales) tocaban los siguientes temas: comprensión de la enfermedad y estrategias para disminuir los riesgos, manejo de emociones y reducción del estrés, alimentación saludable, práctica sobre ejercicio y actividad física. No se usaron tratamientos farmacológicos.

El programa logró una reducción de A1c de 0.2% en promedio y una pérdida de peso promedio de 3.9%, al comparar con los valores iniciales. Del total de participantes, 16 tuvieron una pérdida de peso significativa (≥5 %) y 10 lograron la remisión de diabetes con pérdida de peso significativa. El hallazgo resulta prometedor para las políticas de salud pública.
Investigación original:
