El raquitismo es una enfermedad que afecta a los huesos y se caracteriza por deformación y mineralización reducida del tejido óseo. Se clasifica de acuerdo a la deficiencia de minerales, por lo que puede ser calcipénico o hipofosfatémico. A continuación se presentan las características generales de cada tipo de raquitismo.
- Calcipénico: la principal causa es la deficiencia de calcio, en combinación con una baja disponibilidad y función de la vitamina D. Normalmente se debe a un consumo insuficiente de calcio o a una hipovitaminosis de vitamina D debido a la falta de exposición solar, al consumo insuficiente o a la malabsorción.
- Hipofosfatémico: las causas incluyen un consumo deficiente de fosfato o una pérdida renal excesiva de este compuesto. El raquitismo asociado a la deficiencia nutricional puede ocurrir en casos de bebés prematuros que no reciben los suplementos de fosfato necesarios.
Sus manifestaciones más comunes incluyen deformidades del arco de las piernas, baja estatura, agrandamiento de las articulaciones, ensanchamiento de las uniones condrocostales que se conoce como “rosario raquítico”, craneotabes (agrandamiento de los huesos del cráneo), surco de Harrison, dolor óseo y lesiones dentales.

Las causas más comunes son las deficiencias nutricionales y los trastornos genéticos. Afortunadamente, el raquitismo causado por deficiencias nutricionales se puede prevenir. Esto se puede lograr mediante la suplementación con vitamina D y calcio, con el consumo de alimentos enriquecidos y con la exposición a la luz solar.
La recomendación de vitamina D para niños de entre 0 y 6 meses es de 200 mg/día, para niños de entre 6 y 12 meses es de 260 mg/día y para niños mayores de 1 año lo ideal es 500 mg/día. Los niños con deficiencia sintomática de vitamina D y aquellos con factores de riesgo que pueden disminuir la síntesis o el consumo deben recibir suplementación.
Una función muy importante de la vitamina D en el tratamiento del raquitismo es la optimización de la absorción intestinal de calcio y fósforo para lograr la correcta formación de la matriz mineral ósea. Debido a que con la edad disminuye la eficacia de la síntesis cutánea de vitamina D, se recomienda la suplementación en adultos mayores durante todo el año.
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