Es bien sabido que la dieta juega un papel fundamental en la regulación de la inflamación crónica. La dieta occidental, caracterizada por un elevado consumo de carnes rojas, cereales refinados y carbohidratos simples, se ha relacionado con niveles más altos de PCR e Interleucina 6 (IL-6). La PCR se produce en respuesta a la estimulación con interleucinas.
La dieta mediterranea, caracterizada por alto consumo de cereales integrales, pescado, frutas y verduras de hoja verde; y bajo consumo de carnes rojas y mantequilla, se relaciona con niveles más bajos de inflamación. Existen ciertos nutrientes considerados como antiinflamatorios, como los ácidos grasos omega 3, la fibra y la vitamina C y E.
Las primeras menciones del índice inflamatorio dietético se realizaron en 2009 por Cavicchia y colaboradores, quiénes realizaron un proyecto para determinar la capacidad predictiva del índice inflamatorio sobre los cambios en los niveles de la proteína C reactiva de alta sensibilidad (hs-PCR), ensayo que permite la detección de inflamación a nivel vascular.
Los investigadores crearon una puntuación para cada alimento y componente según consideraban que afectaba positiva o negativamente los niveles de inflamación; se basaron en artículos revisados por pares publicados entre 1950 y 2007 en idioma inglés, que evaluaran el papel de alimentos y componentes en marcadores inflamatorios específicos.
Los marcadores inflamatorios evaluados incluían IL-1β, IL-4, IL-6, IL-10, TNFα y PCR. Encontraron una asociación inversa entre la puntuación del índice inflamatorio y la hs-PCR. Mencionan que se recomienda un valor de hs-PCR de 3 mg/dL como punto de corte clínico, y que valores por encima de esto indican alto riesgo de enfermedad cardiovascular.
El objetivo principal del desarrollo de este índice fue proporcionar una herramienta para categorizar las dietas en un continuo desde máximamente antiinflamatoria hasta máximamente proinflamatoria. En 2013, Shivappa y colaboradores realizaron una revisión para mejorar el algoritmo de puntuación del índice previo.
Shivappa y colaboradores aplicaron un sistema de puntuación de 45 «parámetros alimentarios», entre los que se incluyen alimentos integrales, nutrientes y compuestos bioactivos, e identificaron 11 conjuntos de datos de consumo alimentario del mundo que utilizaron como base de datos de población «de referencia».
Según los autores, el nuevo algoritmo de puntuación aumenta su validez, al evitar la arbitrariedad derivada del uso de unidades brutas (μg y mg difieren en tres órdenes de magnitud), por ejemplo. Estos autores mencionan que el anterior era susceptible a las unidades de medida. El índice se ha relacionado con el microbioma intestinal y con un sinfín de enfermedades como cáncer de mama, diabetes, hipertensión arterial, obesidad, sarcopenia, depresión y ansiedad.
Referencias:
