
Estimulación de la secreción gástrica
La llegada de alimentos al estómago estimula la secreción de ácido clorhídrico y enzimas como pepsina, quimosina y lipasa, para lograr la digestión de los macronutrientes. El consumo de café, debido a que contiene cafeína y otros componentes como polifenoles, también estimula la secreción de gastrina y de ácido clorhídrico. El café descafeinado también estimula la secreción de gastrina, pero en menor medida.
Riesgo de patología gastroesofágica
Debido a que el consumo de café puede aumentar la secreción ácida del estómago, algunos autores han sugerido la posibilidad de que esto provoque dispepsia (mala digestión, náuseas, dolor de estómago, eructos y flatulencias), quemaduras esofágicas, gastritis o úlceras. Las causas exactas de la dispepsia no están claras, pero generalmente se recomienda evitar el consumo de aspirina, alcohol y café.
En un estudio reciente se observó que la sustitución del café con cafeína por un sustituto sin cafeína mejoró los síntomas de dispepsia en 51 pacientes; sin embargo, no se estudió el componente exacto del café responsable de ese efecto. Debido a que normalmente el café se consume con otros alimentos o después de una comida, las conclusiones son limitadas y se necesitan más investigaciones para recomendar la restricción del café en la dieta.
Estimulación de la secreción de bilis y hormonas
El café con cafeína estimula la secreción de colecistoquinina (CKK), una hormona que estimula la contractilidad de la vesícula biliar, el café descafeinado también lo hace pero en menor medida. La liberación de CKK favorece la apertura del esfínter de Oddi, permitiendo que la bilis y las secreciones pancreáticas lleguen al intestino delgado. El consumo de café, por su contenido de polifenoles y diterpenos se ha relacionado con la disminución del riesgo de pancreatitis.
Café y cáncer
En 2016 un panel de expertos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) revisó más de 1000 estudios en humanos y animales sobre el efecto del consumo de café en la aparición del cáncer. Concluyeron que no existe suficiente evidencia para considerar el café como un agente carcinógeno en humanos.
Investigación completa:
