La insuficiencia cardiaca (IC), cuyos principales factores de riesgo incluyen hipertensión, obesidad y edad avanzada, se caracteriza por deficiencias estructurales o funcionales que incapacitan al corazón para bombear sangre de forma eficaz.
Recientemente, las investigaciones sobre la comunicación bidireccional entre el tracto gastrointestinal y otros órganos, como hígado y corazón, han aumentado, con el objetivo de encontrar opciones terapéuticas para su prevención y tratamiento.
Se ha obervado que la composición de la microbiota intestinal es diferente en personas con IC, al comparar con personas sanas. Se cree que la microbiota puede producir compuestos bioactivos que ingresan a la circulación a través de la barrera intestinal, afectando al corazón.
Los compuestos derivados del metabolismo microbiano incluyen ácidos grasos de cadena corta, N-oxido de trimetilamina y ácidos biliares secundarios. Estos pueden debilitar la barrera gastrointestinal, aumentando la permeabilidad y la traslocación de sus componentes a la circulación.
Una vez en la circulación, se desencadena una respuesta inflamatoria por la activación de receptores tipo Toll. El aumento en la inflamación debido a la permeabilidad favorece la progresión de IC y la IC por si misma favorece el aumento de la permeabilidad, creándose un circulo vicioso.
Referencias:
