El envejecimiento provoca una serie de cambios en casi todos los órganos del cuerpo, incluyendo el músculo esquelético. Con el paso del tiempo la masa muscular y la fuerza van disminuyendo, favoreciendo el desarrollo de sarcopenia, enfermedad que padece aproximadamente el 10% de la población de edad avanzada.
Se cree que la desregulación inmunológica y la inflamación crónica son responsables de la aparición de sarcopenia y que el músculo esquelético se encarga de regular los procesos inmunológicos y la respuesta inflamatoria. Se ha visto que los pacientes con sarcopenia tienen mayor riesgo de desarrollar infecciones nosocomiales.
Las investigaciones recientes apuntan a que el músculo tiene funciones endocrinas, produciendo y liberando citocinas y otros péptidos en diversos tejidos del cuerpo. A esos factores liberados se les conoce como miocinas, e incluye principalmente IL-6, IL-7, IL-15 o LIF, que modulan el sistema inmunitario.

La IL-6 puede participar tanto en efectos proinflamatorios como en antiinflamatorios, e incluso se cree que puede promover el anabolismo o el catabolismo muscular, dependiendo de la situación. En la sarcopenia, se propone que la señalizacion de IL-6 puede actuar como factor proinflamatorio a medida que disminuye la función muscular.
La liberación de IL-6 como respuesta al ejercicio produce efectos antiinflamatorios y alteracion del anabolismo muscular, por lo que la práctica del ejercicio resulta muy beneficiosa en estos casos. A pesar de estas investigaciones, hacen falta más estudios que confirmen el papel predictivo de IL-6 en sarcopenia.
La función muscular saludable se pierde gradualmente en un sistema biológico que envejece debido a la inactividad física, los cambios metabólicos y la acumulación de inflamación crónica de bajo grado. A su vez, el deterioro de la función muscular reduce la señalización de las células del músculo esquelético necesarias para la regulación y el mantenimiento inmunitario, lo que se acumula en un círculo vicioso en el que la disfunción del sistema inmunitario y muscular se sostienen mutuamente.
Acceso al artículo completo: https://www.thelancet.com/journals/ebiom/article/PIIS2352-3964(19)30704-2/fulltext
