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Osteoporosis y Enfermedad Inflamatoria Intestinal: ¿Existe relación?

La osteoporosis es un trastorno esquelético que se caracteriza por la disminución de la masa ósea y resistencia osea. Existe una forma idiopática, que es la más común, pero  también hay otros factores que pueden provocar osteoporosis secundaria, como la presencia de algunas enfermedades o el consumo de ciertos medicamentos.

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) incluye la Colitis Ulcerosa (CU) y la Enfermedad de Chron (EC). Además de los problemas gastrointestinales, se ha observado que gran parte de los pacientes presentan otro tipo de sintomas, los que se conocen como extraintestinales; entre estos se incluye la pérdida de la densidad mineral osea, lo que favorece el riesgo de osteoporosis.

Los factores de riesgo que vinculan la EII con la osteoporosis incluyen la inflamación crónica, el consumo de glucocorticoesteroides, resección previa del intestino delgado y las deficiencias nutricionales, además de la edad, el tabaquismo y el sedentarismo.

El control adecuado de la enfermedad es imprescindible para prevenir la aparición de osteoporosis, pero también se pueden llevar a cabo algunas acciones para disminuir la pérdida de densidad mineral ósea, como son la realización de actividad física con pesas, dejar de fumar y consumir la cantidad adecuada de calcio a través de la dieta.

El calcio forma parte de huesos y dientes y puede ser mejor absorbido cuando se consume con vitamina D. Las fuentes dietéticas de calcio incluyen yogurt, sardinas, queso cheddar, leche, repollo, higos, naranja, col rizada y brócoli cocido. Los alimentos ricos en vitamina D son el salmón, sardinas, leche fortificada, jugo de naranja fortificado y cereal fortificado.

La suplementación con calcio y vitamina D ha mostrado efectos positivos en el tratamiento de pacientes que consumen glucocorticoesteroides. En la población general, la actividad física que incluye ejercicios aeróbicos y de fuerza/resistencia mejora la densidad mineral ósea. Hace falta evidencia de este efecto en pacientes con EII.

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