El bajo consumo de pescado se relaciona con mayor riesgo de cáncer de mama, ya que algunos estudios sugieren que los acidos grasos omega 3 (ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA)) presentes en el pescado aportan beneficios para la prevención y la supervivencia del cáncer de mama.
Tambien existen estudios que arrojan resultados contradictorios. Un metanálisis en pacientes asiaticas mostró que el consumo de omega 3 proveniente del pescado tenía un efecto protector contra el cáncer de mama, con un p < 0,00001.
En países occidentales y europeos, el consumo de pescado se ha relacionado positivamente con menor riesgo de cáncer de mama. En Noruega no se encontró una asociación entre 5,54 g a 96,77 g/día de consumo de pescado y el desarrollo de cáncer de mama.
La contradicción se podría explicar por los diferentes hábitos de consumo de las diferentes poblaciones. En la población asiatica el consumo es muy elevado, ccontrario a las poblaciones occidentales, donde el consumo puede ser demasiado bajo para afectar el riesgo.
El consumo de EPA y DHA parece disminuir el receptor del factor de crecimiento epidérmico y la señalización del factor de crecimiento epidérmico humano-2 que reducen la proliferación, además de disminuir Ki-67 en neoplasias mamarias benignas y malignas.
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