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Obesidad en México: ¿A qué nos enfrentamos?

La obesidad es un problema de salud pública en todo el mundo. El IMC ha aumentado 1 Kg/m2 por década desde 1980 en los habitantes de Latinoamérica. En México, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los adultos es de 72.5%, lo que equivale a aproximadamente 56 millones de mexicanos.

La obesidad aumenta el riesgo de múltiples enfermedades crónico degenerativas, entre las que se incluyen diabetes tipo 2, cáncer y enfermedades cardiovasculares. Estas son las principales causas de muerte y discapacidad entre los adultos mexicanos.

Aunque las consecuencias de la obesidad están bien documentadas, esta enfermedad no está siendo correctamente diagnosticada y tratada. La Encuesta Mexicana de Salud y Nutrición (ENSANUT), reveló que solo el 20% de los adultos con obesidad son diagnosticados por un profesional de la salud.

En cuanto al tratamiento, las investigaciones indican que solo el 8% de las personas con obesidad han sido tratados por un profesional. Comúnmente se recurre a estrategias para la pérdida de peso que no están científicamente comprobadas, o que incluso causan daño a la salud.

En el sistema de salud las recomendaciones son generalmente muy limitadas, con visitas poco frecuentes y sin usar protocolos de cambio de conducta validados. A raíz de esto surge la pregunta: ¿Las intervenciones disponibles son realmente eficaces? La respuesta es no.

Las intervenciones con cambios en el estilo de vida (dieta y actividad física) han mostrado pérdida de peso de 7-10%. Esto se logra con protocolos de cambio de conducta (control de estímulos, autocontrol, establecimiento de objetivos o apoyo social). Las sesiones deben ser semanales o quincenales.

En el estudio Look AHEAD se demostró que las intervenciones intensivas con cambios en el estilo de vida lograron el control de peso, además de otros efectos positivos como la mejora de la salud cardiorrespiratoria y el control de los niveles de glucosa y lípidos en sangre, presión arterial, inflamación sistémica y grasa hepática.

Ya que existe evidencia de las estrategias que si resultan exitosas, surge otra pregunta, ¿Por qué no son aplicadas en el sistema de salud en México? Además hacen falta más acciones de prevención, las que pueden realizarse en diferentes lugares como comedores comunitarios, iglesias y centros de salud.

Artículo de referencia:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6750852


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