
La nutrición sostenible no solo se centra en una dieta saludable, sino que también toma en cuenta otros factores como que la dieta sea culturalmente aceptada, fácilmente accesible y ecológica (que disminuya los costos ambientales para las generaciones presentes y futuras). La educación nutricional, además de basarse en evidencia científica médica, debe considerar factores ambientales, macroeconómicos y agrícolas (para proteger los recursos naturales).
La Organización Mundial de la salud (OMS) promueve algunos principios rectores para lograr sistemas alimentarios sostenibles, los cuales se engloban en los siguientes temas:
- El papel de la lactancia materna en las primeras etapas de la vida y el uso de alimentos no procesados o mínimamente procesados.
- Los impactos ambientales del establecimiento de objetivos para la contaminación química y de gases, el uso del agua y la tierra, y la preservación de la biodiversidad de los productos alimenticios.
- Aspectos socioculturales, para lograr que los alimentos sean accesibles para toda la población, considerando culturas y prácticas culinarias.
Para tener éxito en los temas mencionados anteriormente, es necesario pensar en determinantes multidisciplinarios y en posibles intervenciones. En los países de bajos ingresos, como África subsahariana y occidental, los principales desafíos son la deficiencia de nutrientes y la desnutrición global. La sensibilización pública puede ser una intervención eficaz para influir en las elecciones de los consumidores.
Para la creación de estrategias dietéticas y políticas alimentarias es necesaria la cooperación de expertos en nutrición y en ecología de salud pública. La promoción de alimentos saludables que encajan en un consumo de alimentos sostenibles, como las frutas y verduras cultivadas en casa, es importante para cambiar los hábitos nutricionales, especialmente en en una cultura con un alto consumo de carne y de productos ultraprocesados.
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