
La demencia es un síndrome caracterizado por deterioro cognitivo global con disminución de la memoria, pudiendo afectar también el lenguaje y la función visoespacial. Algunas condiciones como la enfermedad de Alzheimer y la demencia con cuerpos de Lewy pueden causar el síndrome de demencia.
Los cambios fisiológicos que acompañan al síndrome pueden afectar el estado de nutrición. En las primeras etapas comúnmente se presenta pérdida del olfato, gusto y apetito, lo que favorece la pérdida de peso temprana. Los trastornos de la orientación y la atención dificultan la compra, almacenaje y preparación de alimentos.
Conforme avanza la enfermedad, se va perdiendo la independencia, la capacidad para concentrarse en comer y beber y la habilidad de manejar los cubiertos. Pueden desarrollarse trastornos de la deglución y los requerimientos energéticos pueden aumentar debido a la agitación e hiperactividad.
En el año 2015, la Sociedad Europea de Nutrición Parenteral y Enteral (ESPEN por sus siglas en inglés) publicó una serie de recomendaciones sobre nutrición en la demencia, basándose en la evidencia disponible. En junio de 2024 estas recomendaciones fueron actualizadas, agregando un nuevo tema, la deshidratación.
La guía se compone de 40 recomendaciones, 7 a nivel institucional y 33 a nivel individual. Su objetivo es apoyar la correcta nutrición e hidratación, con fines preventivos y terapéuticos. A continuación se presentan algunas recomendaciones.
RECOMENDACIONES A NIVEL INSTITUCIONAL
- Las organizaciones deben contar con profesionales de la salud calificados para garantizar una atención nutricional adecuada.
- A los cuidadores se les debe ofrecer educación nutricional con el objetivo de que desarrollen conciencia y habilidades para mejorar el consumo de alimentos y líquidos de las personas con demencia.
RECOMENDACIONES A NIVEL INDIVIDUAL
- Se deben evitar las restricciones dietéticas que puedan limitar el consumo de alimentos y líquidos.
- Se deben ofrecer bebidas y refrigerios con frecuencia.
- No deben utilizarse medicamentos para estimular el apetito o el aumento de peso.
- Se deben ofrecer alimentos y bebidas fortificados para aumentar el consumo de energía y de proteínas.
- En caso de disfagia orofaríngea, considerar la textura modificada.
- Se deben ofrecer suplementos nutricionales orales para favorecer un correcto estado nutricional.
- Los suplementos nutricionales orales, como Omega 3 o probióticos no deben utilizarse con el objetivo de corregir el deterioro cognitivo.
- No deben ofrecerse suplementos de micronutrientes si no existen deficiencias.
- Debe considerarse la nutrición enteral si el consumo energético bajo es causado por un problema potencialmente reversible.
- Se pueden administrar líquidos parenterales en periodos de bajo consumo de líquidos.
Guia completa:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0261561424001468
