En 1999 el grupo de diabetes de la OMS definió al síndrome metabólico (SM), resaltando la hiperglucemia y la resistencia a la insulina como las principales características de la enfermedad. Más adelante se incorporaron otros criterios como la hipertensión, la obesidad central y la dislipidemia.
Criterios diagnósticos:
- Circunferencia de cintura alta (CC), cuyos umbrales dependen de las poblaciones y de las definiciones específicas de cada país (≥102 cm y ≥88 cm para hombres y mujeres)
- TG en sangre ≥ 150 mg/dL;
- Colesterol HDL en sangre < 40 mg/dL en hombres y < 50 mg/dL en mujeres;
- Presión arterial (PA) ≥ 130/85 mmHg;
- Glucemia en ayunas ≥ 100 mg/dL.
Todos estos factores de riesgo elevan la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular y se relacionan con mortalidad. La vitamina B3, también conocida como niacina, puede ayudar a disminuir los niveles de lípidos en sangre. Algunos estudios sugieren que el consumo de niacina podría ser perjudicial, aumentando el riesgo de mortalidad cardiovascular debido a sus metabolitos y efectos inflamatorios.

Se realizó un estudio observacional utilizando los datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) que se recopilaron entre 2003 y 2018, con el objetivo de analizar los efectos del consumo de niacina a largo plazo en personas con síndrome metabólico. De los 80,312 participantes del estudio total, se incluyeron 8,744 personas.
Se midió el consumo de niacina y se realizaron recordatorios de 24 horas. Para evaluar el consumo de energía y de 64 componentes alimentarios se utilizó la Base de Datos de Alimentos y Nutrientes para Estudios Dietéticos de USDA. Se consideró a los participantes que cumplían con tres o más criterios diagnósticos para SM.
Se revisaron los datos de mortalidad cardiovascular y mortalidad por todas las causas. La mortalidad cardiovascular se definió como la muerte causada por enfermedades cardíacas y cerebrovasculares, que incluyen principalmente: fiebre reumática y enfermedades cardíacas reumáticas crónicas; enfermedad cardiaca hipertensiva; enfermedad renal; enfermedades cardiacas isquémicas, embolia pulmonar o enfermedades cardiovasculares.
El consumo de niacina más alto se observó en personas entre 30 y 60 años, blancos no hispanos, hombres, con IMC más alto y niveles más altos de educación. Se hizo un seguimiento de 107 meses, en el que se observó una disminución del riesgo de mortalidad cardiovascular y por todas las causas a medida que aumentaba el consumo dietético de niacina.
Referencias:
