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Mini guía: ¿cómo abordar el sesgo de peso?

La obesidad es una enfermedad que afecta a gran parte de la población mundial, y no tiene una única causa, ya que intervienen factores genéticos, fisiológicos, psicosociales y medioambientales. Sin embargo, existe un estigma en el que se responsabiliza a la persona por sus decisiones relacionadas con el estilo de vida, sin considerar todos los demás factores que intervienen en el desarrollo de la obesidad.

Este estigma afecta negativamente el bienestar de salud, economía y educación de las personas, las cuales pueden sufrir discriminacion en su escuela, lugar de trabajo y entornos sanitarios debido a los estereotipos de peso. Una pregunta importante es: ¿cómo disminuir el sesgo de peso?

  1. Utilice un lenguaje centrado en la persona

La manera de dirigirnos a las personas puede influir en su comportamiento. Por ejemplo en las investigaciones es importante no describirlos como objetos (“un peso de 100 Kg”) o con atributos negativos (“paciente indispuesto”), ni usar terminología alarmista (“la obesidad representa una carga para la sociedad”, en este caso podríamos hacer sentir culpable a la persona). 

El lenguaje centrado en la persona evita etiquetar a alguien por su enfermedad, usando términos como “persona con hipertensión” en lugar de “hipertenso”.

  1. Garantice la sensibilidad en las comunicaciones sobre obesidad infantil

La prevalencia de obesidad infantil va en aumento y es importante promover la salud en general, pero sin alentar la discriminación. Se deben abordar temas sobre nutrición equilibrada, ejercicio físico y calidad del sueño a todos los niños, sin importar su IMC. 

  1. Utilice imágenes no estigmatizantes

Es importante no usar imágenes de personas que viven con obesidad con fines negativos, como burla o discriminación. 

Un mensaje clave es que la obesidad es una enfermedad crónica y muy compleja, que se caracteriza por la acumulación disfuncional o excesiva de grasa corporal en distintos órganos y tejidos. El IMC se ha utilizado como una herramienta diagnóstica, pero no debe ser lo único evaluado; deben utilizarse otros indicadores clínicos para lograr el tratamiento adecuado. 

Se debe reconocer que el desarrollo de la obesidad no siempre se debe a una mala elección de alimentación y actividad física. Existen situaciones, como un bajo nivel socioeconómico, que dificulta la toma de decisiones conscientemente saludables sobre alimentación y actividad física.  

Referencia:

https://cdn.easo.org/wp-content/uploads/2024/05/01155028/Person-First-Language-guide-addressing-Weight-Bias.pdf


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