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Microbioma intestinal en lactantes: ¿Qué papel tiene la alimentación?

El microbioma intestinal es un conjunto de microorganismos como bacterias, virus, hongos, parásitos y arqueas, que se encuentran en el tracto gastrointestinal de humanos y animales. Se ha demostrado que la alimentación tiene una gran influencia en la composición cuantitativa y cualitativa del microbioma intestinal, especialmente durante las primeras etapas de la vida.

Después del nacimiento el tracto gastrointestinal es colonizado rápidamente, aunque se cree que eso ocurre desde antes del nacimiento, por la exposición a bacterias del meconio, líquido amniótico y placenta. Existen dos periodos especialmente importantes en la consolidación del microbioma intestinal, estos son el periodo de lactancia y el de la introducción de alimentos sólidos.

Las investigaciones sugieren que la dieta materna participa en el desarrollo del microbioma intestinal del bebé, un factor clave es el consumo de frutas y verduras, por su contenido de fibra. Un estudio realizado por Lundgren y colaboradores mostró que los hijos de madres con una dieta rica en frutas y verduras tenían mayor cantidad de Cutibacterium, Parabacteroides y Lactococcus. Un menor consumo materno se asoció con mayor cantidad de cepas inflamatorias en los bebés. 

Como se mencionó anteriormente, el periodo de lactancia es de especial importancia en el desarrollo del microbioma intestinal. Los oligosacáridos de la leche materna, como los galactooligosacáridos, no se digieren completamente en el intestino delgado, por lo que llegan al colon, donde son fermentados principalmente por bifidobacterias para producir ácidos grasos de cadena corta e inhibir a los microorganismos patógenos.

Se ha observado que los bebés alimentados con fórmula tienen una menor cantidad de bacterias intestinales y una mayor diversidad que los amamantados exclusivamente con lactancia materna, además presentan menos cantidad de bifidobacterias en su microbioma intestinal. 

Después de los 4 meses, se considera que el sistema renal y gastrointestinal ya se encuentra fisiológicamente maduro para poder procesar sustancias diferentes a la leche. La introducción de alimentos sólidos da lugar a un aumento en la diversidad alfa y a una rápida disminución de especies de Bifidobacterias, necesarias para degradar oligosacáridos, como los presentes en la leche materna.

Los alimentos ricos en carbohidratos favorecen el crecimiento de taxones beneficiosos como Bifidobacterium, Lactobacillus y Bacteroides; el consumo de frutas y verduras también favorece el aumento de Bifidobacterium y Bacteroides. Los alimentos ricos en proteínas, como la carne y los huevos promueven el crecimiento de microbios proteolíticos como Clostridium y Streptococcus. 

Con la introducción de alimentos sólidos el microbioma intestinal se vuelve más resistente y saludable, debido a que garantiza un equilibrio entre los microorganismos presentes. Se ha sugerido que la introducción tardía de la alimentación complementaria retrasa la madurez microbiana y aumenta la susceptibilidad a las alergias y a la obesidad. 

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