El principal objetivo del manejo de la obesidad es lograr la pérdida de peso a largo plazo. La recuperación de peso a lo largo del tiempo se ha relacionado con la memoria metabólica, que se conserva aún después de una pérdida de peso importante. Se han observado cambios fenotípicos de condiciones metabólicas previas en el tejido adiposo o fracción vascular estromal en ratones, los cuales persisten en el tiempo.
Las modificaciones epigenéticas de los adipocitos son necesarias para su desarrollo, diferenciación y mantenimiento, pero también contribuyen a la memoria celular de la obesidad. Mediante estudios de exposición al frío se ha sugerido la existencia de una memoria celular (epigenética), pero hace falta evidencia de este mecanismo en las células individuales de humanos.
Por medio de biopsias de tejido adiposo de personas con peso saludable y que nunca habían tenido obesidad y de personas con obesidad pero sin diabetes antes (T0) y 2 años después (T1), se obtuvieron diferentes grupos de células entre las que se incluían adipocitos, células progenitoras de adipocitos, células mesoteliales, células inmunes y células endoteliales.

Se observaron diferencias transcripcionales en varios tipos de células al comparar entre T0 y T1. Los resultados obtenidos indican que la obesidad causa cambios celulares y transcripcionales en el tejido adiposo, que no se modifican después de una pérdida de peso significativa.
Se realizó un experimento con ratones macho de 6 meses de edad, los cuales fueron alimentados con una dieta alta o baja en grasas durante 12 o 25 semanas, para luego cambiar a una dieta estándar. El cambio resultó en la normalización de peso en 4-8 semanas, así como en la normalización de los niveles de glucosa y leptina.
Después de la pérdida de peso, la infiltración de células inmunes y fibrosis apical mejoró parcialmente y quedaron algunas afectaciones metabólicas leves como la intolerancia a la glucosa, hiperinsulinemia y esteatosis hepática leve. Se ha sugerido que los largos periodos en condiciones de obesidad o periodos cortos de pérdida de peso tienen una mayor influencia en la retención de la memoria transcripcional.
Con estos hallazgos surge la siguiente pregunta: ¿La “memoria epigenética” condiciona la respuesta de los adipocitos a los estímulos nutricionales? Para responder a esto se cultivaron adipocitos maduros de ratones para evaluar la captación de glucosa y palmitato, observándose una mayor captación en aquellos que habían perdido peso, al comparar con los controles.
Las investigaciones sugieren que la memoria epigenética prepara a los adipocitos para responder patológicamente a una dieta rica en grasas, contribuyendo a la ganancia de peso o famoso “rebote” en ratones. Otros cambios epigenéticos como la metilación del ADN o los ARN no codificantes también pueden contribuir a este fenómeno.
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