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Mecanismos neuroprotectores del ejercicio

Diferencias entre el envejecimiento saludable y acelerado

Se ha demostrado que la actividad física protege contra el deterioro estructural y funcional que se presenta en el envejecimiento, además de relacionarse inversamente con ciertos factores de riesgo de demencia, como la hipertensión, obesidad, diabetes y depresión. Los beneficios cognitivos de la actividad física pueden obtenerse a cualquier edad, aunque empezar tempranamente ofrece más beneficios debido a los efectos acumulativos en la salud cardiovascular, la neuroplasticidad y el establecimiento de hábitos saludables.

A medida que avanza la edad y disminuye la actividad, también disminuye la aptitud cardiorrespiratoria (ACR), la cual es un signo que representa la capacidad máxima del sistema cardiovascular y respiratorio de proveer oxígeno y otros nutrientes a los órganos, y que puede mejorar con la actividad física. En un estudio prospectivo se observó que el mantenimiento o mejora de la ACR disminuyó hasta 40% el riesgo de demencia y 44% la mortalidad relacionada con la demencia. 

VOLUMEN CEREBRAL Y FLUJO SANGUÍNEO

El ejercicio, ya sea agudo (una sola sesión) o crónico (varios días a la semana), también ha demostrado aumentar el flujo sanguíneo cerebral (FSC), esencial para la función cerebral al suministrar oxígeno y nutrientes. Con el envejecimiento, el FSC disminuye e incluso pequeñas interrupciones pueden provocar la muerte de células neuronales. El ejercicio de resistencia puede mejorar el FSC y las funciones cognitivas. 

El envejecimiento se relaciona con la contracción del hipocampo (región cerebral crucial para el aprendizaje y la memoria). La disminución de FSC contribuye a esta contracción. Un metaanálisis mostró que el ejercicio aeróbico puede mejorar el volumen total del hipocampo. 

NEUROINFLAMACIÓN, FUNCIÓN MITOCONDRIAL, CALCIO Y ESTRÉS OXIDATIVO

La inflamación crónica de bajo grado es común en el envejecimiento acelerado, participando en este proceso varios tipos de células, como las inmunitarias primarias del cerebro que pueden liberar citocinas inflamatorias al activarse. El ejercicio de resistencia puede disminuir la inflamación crónica al disminuir el tejido adiposo y mejorar la capacidad antioxidante.

Debido a que las neuronas dependen de una adecuada función mitocondrial para la obtención de energía, el daño oxidativo a las mitocondrias favorece el deterioro cognitivo. Con el envejecimiento, el mecanismo de regulación de calcio intracelular se vuelve menos eficiente, pudiendo causar una acumulación excesiva de calcio intracelular y sobreestimular a las vías de señalización neuronal, causando daño celular. El ejercicio puede mejorar la capacidad de las mitocondrias para regular los niveles de calcio.

EXERQUINAS

Las exerquinas son moléculas que se liberan en respuesta al ejercicio e incluyen hormonas, metabolitos, lípidos, proteínas y ácidos nucleicos; se producen en músculo (mioquinas), hígado (hepatoquinas) y tejido adiposo (adipocinas) y actúan como mensajeros quimicos. El ejercicio ha demostrado aumentar la barrera hematoencefálica, permitiendo un mayor suministro de exerquinas al cerebro. 

MICROBIOTA INTESTINAL Y ORAL

La microbiota intestinal también contribuye a la salud cerebral a través de la producción de metabolitos que favorecen la digestión y la absorción de nutrientes, mejoran el sistema inmunitario y actúan como moléculas de señalización. El envejecimiento favorece la disbiosis, favoreciendo la translocación de metabolitos bacterianos y toxinas al torrente sanguíneo. En humanos y ratones, se ha observado que el ejercicio moderado regular puede mejorar la diversidad y función de la microbiota.

Debido a la gran variedad de técnicas, duración, frecuencia e intensidad de la práctica de ejercicio, el establecimiento de conclusiones sobre los efectos beneficiosos del ejercicio en el cerebro se vuelve complejo. La evidencia existe, aunque se requieren más investigaciones que puedan establecer recomendaciones específicas sobre actividad física para mejorar la salud cognitiva. 

Investigación completa:

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40157803


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