luz.hoyos@experienciasennutricion.com

Manejo de la obesidad infantil: una guía de práctica clínica

La obesidad infantil, caracterizada por el exceso de grasa corporal, es una enfermedad crónica y estigmatizada con graves complicaciones a la salud, como las metabólicas (por ejemplo resistencia a la insulina), mecánicas (apnea obstructiva del sueño, dolor musculoesquelético), psicológicas (ansiedad, depresión) y sociales (acoso escolar). 

Geoff y colaboradores realizaron una guía de práctica clínica para el manejo de la obesidad infantil, la cual incluye 10 recomendaciones generales y 9 recomendaciones de buenas prácticas, todas basadas en evidencia. La presente guía reemplaza a la guía canadiense original y está dirigida a niños, cuidadores y profesionales de la salud.

RECOMENDACIONES DE INTERVENCIONES

  1. Intervenciones conductuales y psicológicas

1.1 Intervenciones multicomponentes

Se recomienda al menos dos de las siguientes intervenciones: actividad física, nutrición, psicología y tecnología, ya que se han observado efectos beneficiosos sobre la depresión, la ansiedad y el IMC, sin efectos adversos graves.

1.2 Intervenciones nutricionales

Específicamente las intervenciones nutricionales, sin ninguna otra intervención, han mostrado efectos beneficiosos sobre el IMC. 

1.3 Intervenciones de actividad física

La actividad física para controlar la obesidad es recomendada debido a los efectos sobre el IMC y la calidad de vida.

1.4 Intervenciones psicológicas

Las intervenciones sobre la depresión pueden mejorar la calidad de vida relacionada con la salud. Sobre el IMC, se ha observado poco o ningún efecto. 

1.5 Intervenciones tecnológicas

No se recomienda ni se desaconseja este tipo de intervención, ya que se ha observado que tuvieron poco o ningún efecto en la calidad de vida relacionada con la salud, la depresión o la ansiedad y solo un pequeño efecto beneficioso sobre el IMC. 

  1. Intervenciones farmacológicas

2.1 Agonistas del receptor del péptido similar al glucagón-1

Si se considera su uso, debe hacerse en combinación con intervenciones conductuales y psicológicas. La semaglutida ha mostrado pequeños efectos sobre la calidad de vida y grandes efectos sobre el IMC, al compararla con otros agonistas. Se necesitan más investigaciones sobre la seguridad y eficacia en niños menores de 12 años. 

2.2 Biguanidas

Un ejemplo es la metformina, observándose un efecto moderado sobre el IMC; con poco o ningún efecto sobre la calidad de vida relacionada con la salud. 

2.3 Inhibidores de la lipasa

Un ejemplo es Orlistat. Se desaconseja su uso debido a la falta de evidencia sobre sus efectos.

  1. Intervenciones quirúrgicas

3.1 Gastrectomía en manga laparoscópica

Este procedimiento ha mostrado efectos positivos sobre la calidad de vida relacionada con la salud, con disminuciones en el peso e IMC. Se requiere una evaluación de salud integral para considerar a los candidatos. 

3.2 Bypass gástrico en Y de Roux

El procedimiento puede mejorar la calidad de vida relacionada con la salud, la ansiedad y la depresión, además de disminuir el peso y el IMC. Se ha observado una mayor incidencia de efectos adversos. 

RECOMENDACIONES DE BUENAS PRÁCTICAS

  1. El lenguaje utilizado por los profesionales de la salud debe ser apropiado, con el objetivo de crear un vínculo de confianza y buena relación con los niños y sus familias, especialmente para abordar la vergüenza y culpa que sienten algunos de ellos.
  2. Los profesionales de la salud deben considerar a la obesidad como una enfermedad crónica, compleja y recurrente; brindando apoyo a largo plazo y creando conciencia sobre los factores genéticos, fisiológicos y ambientales que dificultan la pérdida de peso y su mantenimiento. 
  3. Los profesionales de la salud deben usar las tablas de crecimiento (según la región) para evaluar el crecimiento y desarrollo de los niños. Para abordar el tema, deben usarse términos neutros (por ejemplo IMC, peso, crecimiento) para evitar el estigma de peso. Centrarse solo en el peso puede favorecer conductas de riesgo en los niños, por lo que esto debe evitarse. 
  4. Los profesionales de la salud deben conocer y considerar los determinantes sociales de la salud (circunstancias de vida que condicionan ciertos problemas de salud), proporcionando recomendaciones y recursos para el manejo de la obesidad. 
  5. Los profesionales de la salud deben evaluar la enfermedad y reconocer todos los factores que influyen en la regulación del peso. Deben considerarse las consecuencias de la obesidad y la derivación a otros profesionales de la salud cuando sea necesario.
  6. Los profesionales de la salud deben fomentar la adopción de hábitos saludables, por ejemplo mediante la aplicación de entrevistas motivacionales y terapia cognitivo-conductual, analizando los resultados de las estrategias aplicadas y evitando los prejuicios y la estigmatización.
  7. Los profesionales de la salud deben usar herramientas que les permitan manejar la enfermedad de una forma didáctica, como las 5A (Preguntar, Evaluar, Aconsejar, Aceptar y Ayudar).
  8. Los profesionales de la salud deben ofrecer opciones de intervenciones, ya sean conductuales, psicológicas, farmacológicas y quirúrgicas, según las necesidades de los niños y sus familias.
  9. Los profesionales de la salud, ya sean nutriólogos, médicos, fisioterapeutas, enfermeros, pediatras, psicólogos o trabajadores sociales, deben trabajar en conjunto para aportar su conocimiento y experiencias en el manejo de la obesidad. 

Guía original:

https://www.cmaj.ca/content/197/14/E372.long


Publicado

por