La inflamación crónica de bajo grado favorece el desarrollo de una gran cantidad de enfermedades, muchas de las cuales se relacionan con la obesidad. Se cree que el tejido adiposo blanco, al expandirse (perdiendo el equilibrio homeostático), produce una mayor cantidad de adipocinas proinflamatorias, como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y la interleucina-6 (IL-6).
Además de ser un factor de riesgo para el desarrollo de otras enfermedades, el estado de obesidad influye en la respuesta al tratamiento y el pronóstico de enfermedades que van desde la depresión hasta el cáncer. Se ha observado que la cirugía bariátrica se relaciona con una disminución importante de las citocinas inflamatorias.
Los resultados de las investigaciones que evalúan el efecto de las intervenciones dietéticas para la pérdida de peso sobre los niveles de IL-6 y TNF-α en personas con obesidad han sido contradictorios, lo que puede deberse a las diferenicias en la edad, sexo y grado de pérdida de peso. Durante el envejecimiento y la menopausia aumentan las moléculas inflamatorias.
Bulmer y Avenell, en una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos controlados aleatorios observaron que aquellos individuos que lograron ≥5% y 15% de pérdida de peso, disminuyeron significativamente sus niveles de IL-6, al comparar con los controles. Los individuos que reportaron <5% de pérdida de peso no observaron reducciones de IL-6.
Solo encontraron 3 estudios sobre TNF-α y pérdida de peso, por lo que no se pudo obtener conclusión. El TNF-α tiene una vida media corta y una amplia variedad poblacional. No se considera un marcador tan deseable para monitorear la inflamación. No está claro cuáles serían los rangos normales de IL-6 y TNF-α, o que niveles se podrían considerar como factor de riesgo de enfermedades.
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