Ante la creciente preocupación por el aumento de sobrepeso y obesidad en todo el mundo, y sus consecuencias para la salud, resulta imprescindible la búsqueda de estrategias de prevención, especialmente en los primeros años de vida (siguiendo la teoría de que es una etapa determinante para la salud futura).
Las investigaciones que se han realizado a lo largo del tiempo sugieren que la lactancia materna protege contra la obesidad infantil, lo cual se infiere a partir de datos de los últimos años sobre la disminución de la prevalencia de lactancia materna y el aumento de peso corporal en diferentes poblaciones.
Un estudio reciente mostró que los bebés alimentados con lactancia materna también tienen riesgo de desarrollar obesidad infantil si aumentan rápidamente de peso durante los primeros 4 meses, y otro mostró que el rápido aumento de peso mientras recibe lactancia materna no es causa de sobrepeso a los 5-9 años.
Respecto a esto surge un nuevo tema: la microbiota intestinal, la cual se desarrolla en los primeros años de vida y puede influir en la composición corporal. La alta proporción de Firmicutes/Bacteroidetes se ha relacionado con el desarrollo de obesidad. En Sonora, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en escolares se encuentra entre las más altas del país y la prevalencia de lactancia materna entre las más bajas.
Argüelles y colaboradores realizaron un estudio longitudinal en Hermosillo, Sonora, con 25 madres y bebés alimentados exclusivamente con leche materna durante 5 meses o más. Se evaluó la dieta materna (5 meses postparto con un cuestionario semicuantitativo de frecuencia de alimentos adaptado a la época), la composición de la leche materna (5 meses postparto) y un análisis de la microbiota (heces de los bebés a los 5 y 12 meses).
El 52% de las madres presentaba sobrepeso, por lo que se analizó la relación entre el peso materno y el crecimiento del bebe, sin encontrarse una relación. Tampoco se encontró relación entre la dieta materna y la composición de la leche materna.
El análisis de la microbiota fecal mostró una mayor proporción de Veillonella (19,5%), Bifidobacterium (19,5%) y Escherichia–Shigella, a los 5 meses de edad y de Bacteroides (33,4%), Veillonella (9,5%) y Bifidobacterium a los 12 meses.

Se observó que los lactantes con peso normal tenían una mayor proporción de Bifidobacterium y Enterobacteriaceae a los 5 meses; los bebés con ganancia de peso rápida una mayor proporción de Ruminococcus gnavus y los bebés con ganancia de peso lenta una mayor proporción de Alistipes a los 12 meses.
Ruminococcus gnavus se ha encontrado en la microbiota fecal de adultos con obesidad y se ha sugerido que puede causar aumento de peso por la producción de propionato y butirato en el colon, lo que puede favorecer la recolección de energía. Bifidobacterium se ha encontrado en la microbiota de lactantes amamantados. Se propone que lactancia materna puede moldear la microbiota intestinal de los bebés, protegiendo contra el aumento de peso.
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