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Lactancia materna: aspectos naturales, sociales y culturales

La lactancia materna (LM) tiene una connotación natural, social y cultural. Además de ser el sustento y la fuente de nutrición que las madres le ofrecen a sus hijos, se practica en todas las culturas y sociedades sin importar el nivel socioeconómico, y es algo que refuerza el vínculo madre hijo. A lo largo de la historia, se han creado muchas contradicciones en cuanto al tema de la lactancia materna, afectando a las mujeres que la practican.

La práctica de la lactancia materna existe desde el origen de la humanidad. Sus beneficios conocidos también son muy antiguos, aunque en la antigua Roma se relacionaba con el envejecimiento prematuro, desgaste y dilatación de los pechos. Los griegos recomendaban la lactancia materna hasta los 3 años y promovieron su importancia en la vida del niño. Durante el Renacimiento se consideraba el uso de nodrizas como de más alto estatus social.

La lactancia materna (LM) se puede definir como el proceso que incluye la alimentación al niño exclusivamente con leche materna, sin incluir otros sólidos o líquidos. Esto se da a través del seno materno.  La leche es el único alimento que necesita el recién nacido, ya que satisface todas sus necesidades nutricionales e inmunológicas. Por ello, la OMS recomienda la LM exclusiva por lo menos 6 meses, pudiéndose extender hasta los 2 años.

Los beneficios de la LM para el lactante son innumerables. Está demostrado que puede disminuir el riesgo de infecciones gastrointestinales, mostrando un 64% de reducción en la incidencia de este tipo de enfermedades; incluso se han visto sus efectos protectores hasta 2 meses después de haber suspendido la lactancia. Por el contrario, los bebés alimentados con fórmulas a menudo presentan diarreas.

Se ha observado que los niños con ausencia de lactancia materna tienen 15 veces más riesgo de morir por neumonía. Además el riesgo de ser hospitalizado por alguna infección respiratoria se ha visto disminuido en un 72% en niños que fueron alimentados con leche materna por un periodo mínimo de 4 meses. La bronquiolitis debido al virus sincicial se considera un 74% menos severa en niños que recibieron LM.

La práctica de la LM ha evidenciado un menor riesgo de enfermedades como obesidad, hipertensión, dislipidemia y diabetes tipo 2 durante la edad adulta del niño amamantado. Además la duración de la lactancia materna influye en la aparición de estas enfermedades, cada mes extra se relaciona con una disminución de 4% en el riesgo de presentar sobrepeso. Incluso se ha relacionado con disminución en las dislipidemias.

El calostro proporciona células inmunitarias que protegen al bebé y ayudan a aumentar sus defensas. Este se produce el primer día, en una cantidad de 20 a 50 ml. El calostro también tiene un efecto protector contra la enterocolitis necrotizante, especialmente sobre los bebés prematuros.  Otro factor protector es la lactoferrina que se encuentra en mayor porcentaje en la leche materna.

 Los beneficios no solo se aplican al lactante, la práctica de la LM se ha relacionado con un menor riesgo de cáncer de mama en la madre, lo que se podría explicar por la disminución de estrógenos durante el embarazo y la eliminación de líquidos a través de la mama. El aumento en el cáncer de mama se ha relacionado fuertemente con la reducción de las tasas de natalidad y de periodos más cortos de LM.

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