La leche de vaca es un alimento que se ofrece desde los primeros años de vida. Se compone de macronutrientes como lactosa, caseína y proteínas del suero, y de micronutrientes como calcio, magnesio, sodio, potasio, fósforo, hierro, zinc, cobre, selenio y vitaminas A,D, E y K. Al igual que otros alimentos, en el cuerpo humano la leche de vaca puede causar intolerancias o alergias.
Normalmente los términos “alergia” e “intolerancia” se usan como sinónimos debido a que provocan manifestaciones gastrointestinales similares, sin embargo, no son lo mismo. Un diagnóstico y tratamiento incorrecto por parte de un profesional de la salud puede causar riesgos nutricionales, tales como la restricción de energía que puede conducir a desnutrición.
Intolerancia a la lactosa
La lactosa es el principal carbohidrato de la leche, se encuentra en una proporción de 7.5 g/100 ml en la leche humana y 5 g/ml en la leche de vaca. Después del consumo, la lactosa se hidroliza en glucosa y galactosa, con ayuda de la enzima lactasa, para absorberse en la mucosa intestinal y viajar a la sangre.
La baja o nula actividad de la lactasa en el intestino delgado o el alto consumo de lactosa provoca que ésta no sea digerida y que sea fermentada por los microorganismos intestinales, causando la liberación de gas y la absorción de agua, lo que provoca dolor abdominal, flatulencias y diarrea.

En bebés la intolerancia se puede presentar en prematuros, cuando los enterocitos que expresan lactasa no están completamente desarrollados; en caso de mutaciones genéticas en el gen de la lactasa floricina hidrolasa, que sintetiza lactasa; después del año de edad por la reducción fisiológica de la enzima o por la presencia de lesiones en el intestino delgado que disminuyen la cantidad de enterocitos maduros.
Alergia a la leche de vaca
La alergia es causada por una reacción de hipersensibilidad a la proteína de la leche de vaca, mediada por el sistema inmunitario. Las proteínas incluyen caseína (76 a 86%) y suero (14 a 24%), que se compone de β-lactoglobulina, α-lactoalbúmina, albúmina sérica e inmunoglobulinas séricas. La caseína y la β-lactoglobulina son las proteínas más alergénicas.
Las proteínas de la leche se digieren con la ayuda de enzimas proteolíticas gástricas y pancreáticas, para ser absorbidas por la mucosa intestinal. La alergia es muy común durante el primer año de vida y las manifestaciones se pueden presentar una semana después del consumo.La alergia puede ser de inicio agudo (mediada por inmunoglobulina E), inicio tardío (no mediada por inmunoglobulina E) o mixta.
La alergia de inicio agudo es más fácil de diagnosticar debido a que ocurre entre minutos y 2 horas después del consumo. Los factores de riesgo para el desarrollo de alergia incluyen uso temprano de antibióticos, parto prematuro y cese temprano de la lactancia materna. Las manifestaciones son similares a la intolerancia, pudiéndose diferenciar por sangrado rectal y manifestaciones cutáneas o respiratorias.
En conclusión, aunque las manifestaciones son similares, los mecanismos son diferentes. Se puede sospechar de intolerancia cuando los síntomas se presentan casi inmediatamente y cuando estos cesan una vez que se consume leche sin lactosa. La alergia causa reacciones en dos o más sistemas (cutáneo, gastrointestinal o respiratorio).

En caso de síntomas de intolerancia, no se recomienda interrumpir la lactancia materna, ya que se ha observado que los bebés amamantados al momento de sufrir diarrea tienen una menor duración de la enfermedad, en comparación con aquellos a los que se les interrumpe la lactancia. En el caso de alergia, es necesaria la restricción estricta de las proteínas de la leche de vaca.
Investigación completa:
https://www.mdpi.com/2072-6643/16/3/414#fig_body_display_nutrients-16-00414-f001
