La obesidad, caracterizada por exceso de tejido adiposo, es una enfermedad crónica causada por la alteración de organos o tejidos a causa de la adiposidad. En su fisiopatología se incluyen factores genéticos, ambientales y conductuales.
Una dieta alta en calorías, especialmente rica en alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y grasas saturadas puede contribuir al aumento de peso. La biología detrás de la relación entre la obesidad, la inflamación y el cáncer es compleja.
A diferencia de la inflamación transitoria y localizada obervada en lesiones o infecciones, la inflamación relacionada con la obesidad es crónica y sistémica, debido principalmente a la expansión y disfunción del tejido adiposo que libera moléculas proinflamatorias.
Esas moléculas (como citocinas o adipocinas) afectan la respuesta inmunitaria y no solo mantienen la inflamación, sino que también alteran el microambiente tumoral. La leptina, una adipocina, en niveles altos favorece la proliferación celular y la angiogénesis, facilitando el desarrollo de cáncer.
En cáncer de mama, colorrectal y endometrial, la leptina ha demostrado mejorar la proliferación y diseminación celular. La leptina también puede estimular la respuesta inmunne innnata al activar neutrófilos, macrófagos y células dendríticas que producen citocinas inflamatorias.
Los macrófagos pueden liberar moléculas bioactivas como TNF-α, la IL-6 y la IL-1beta, las cuáles promueven la infiltración de macrófagos, linfocitos y células estromales en el tejido adiposo. La hiperinsulinemia (común en obesidad) favorece un entorno protumoral.
En la obesidad tambien existe disbiosis (microbiota alterada), condición que se relaciona con el desarrollo de inflamación crónica de bajo grado, resistencia a la insulina y tumorigénesis. La disbiosis aumenta la permeabilidad intestinal, permitiendo el paso de lipopolisacáridos al torrente sanguíneo.
Eso favorece la inflamación sistémica al activar la señal del receptor tipo Toll 4. En cáncer de mama es común observar niveles elevados de adipocinas circulantes, como leptina, resistina y osteopontina.
Investigación completa:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1044579X25001002
