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Índice omega 3: ¿Puede ser modificado?

Los ácidos grasos Omega 3 son nutrientes esenciales que debemos obtener a través de la alimentación. Para alcanzar la recomendación de ingesta, generalmente basta con consumir 2 o 3 porciones de pescado azul (como salmón, arenque y sardinas) a la semana. Los alimentos vegetales ricos en Omega 3 incluyen semillas de lino, chía y nueces.

El índice Omega 3 (O3I) es la suma de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA) en relación con la cantidad total de ácidos grasos en las membranas de los glóbulos rojos. Este índice se ve afectado por diferentes factores, como la edad, el sexo, la educación, la circunferencia de cintura, el tabaquismo y el genotipo.

Uno de los beneficios más estudiados del Omega 3 es la reducción de la inflamación. El mayor consumo de EPA y DHA aumenta la cantidad de estos ácidos grasos en los fosfolípidos de las membranas celulares, lo que las vuelve más fluidas, afectando la agregación de algunas proteínas que transmiten señales inflamatorias.  

El O3I se ha sugerido como indicador de salud, relacionándolo con algunas patologías como diabetes y enfermedad cardiovascular. Un índice del 8% o más se considera óptimo, mientras que un índice bajo (<4%) se asocia con alto riesgo de enfermedad cardiovascular y un índice intermedio (4-6%) con riesgo moderado. 

En un estudio realizado con datos de un laboratorio clínico de Estados Unidos se observó que el índice Omega 3 fue más bajo en personas con hiperglucemia, al comparar con personas con normoglucemia, esto en un grupo de personas con IMC normal. La hemoglobina glucosilada (HbA1c) se correlacionó negativamente con los niveles de EPA y DHA en los eritrocitos, así como con el índice Omega 3. 

En otro estudio realizado por Rittenhouse y colaboradores con cadetes de Estados Unidos, se observó que el ofrecer alimentos alternativos con Omega 3 (en este caso pescado y licuados) mejoró el consumo de Omega 3, y como consecuencia el O3I. Agregar Omega 3 a barras proteicas o bebidas también puede ser una idea factible para aumentar el O3I.

Otras investigaciones han mostrado que las personas con esquizofrenia o depresión tienen bajos niveles de O3I. Esto sugiere que las personas con enfermedades mentales podrían tener mayor riesgo de eventos cardiovasculares.  

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