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Inapetencia del niño preescolar

La falta de apetito en niños cuya edad ronda los 2 años de edad es una preocupación muy común, una pregunta que recurrentemente realizan los padres al recibir a sus hijos en el centro de desarrollo infantil o de su cuidador es ¿Comió? , lo anterior es debido a que el pequeño que hasta hace poco tiempo comía prácticamente todo lo que se le ofrecía, ha empezado a  rechazar el alimento.

En la mayoría de los casos es una etapa transitoria que se observa en aproximadamente el 25 % de los niños a nivel mundial, y no afectará su salud, crecimiento o desarrollo.  Una de las causas de la inapetencia es que, a partir de los 2 años, los niños crecen más despacio. Durante el primer año de vida el crecimiento es muy rápido. El peso al nacer se duplica a los 5 meses, se triplica al año y se cuadriplica a los dos años. Sin embargo, a partir de esta edad, la velocidad de crecimiento es más lenta, hasta que llega la pubertad, que es cuando se produce un nuevo “estirón de crecimiento”.

Además, a esta edad los pequeños ya tienen más autonomía y estarán más interesados en el mundo que les rodea que en permanecer sentados en la mesa para comer. En la mayoría de los casos no se observa causa orgánica que motive la falta de interés por la comida y, en general, se trata de niños sanos que se desarrollan normalmente. Los padres deben saber que hay etapas del desarrollo infantil donde se come mucho, entre 6 y 12 meses y otras en las que se come menos de 15 a 24 meses.

La Dra. Aylin Bayindir Gümüş y colaboradores(2021),  realizaron un estudio con el fin de comparar el estado de nutrición de dos grupos de niños preescolares, uno de ellos calificado por sus madres como “niños con buen apetito” y otro como “niños con mal apetito”.

Participaron en el estudio 70 madres voluntarias de niños de entre 6 y 60 meses. La información dietaria se obtuvo de las madres mediante un registro de tres días, se realizaron también mediciones antropométricas y evaluaciones bioquímicas. No se encontró diferencia significativa en los valores medios o medianos de las medidas antropométricas entre niños con buen y mal apetito (p>.05), y no se observó diferencia significativa entre el consumo de macronutrimentos y micronutrimentos, por tanto, tampoco lo hubo en el consumo de energía diaria. Si bien los niveles de zinc en sangre de los niños con buen apetito fueron mayores que los de aquellos con poco apetito (p<0,05), no hubo diferencias con respecto a otros parámetros bioquímicos (p>0,05).

Aunque generalmente la inapetencia del preescolar no es causada por enfermedad  es conveniente obtener la opinión del pediatra y nutricionista, apoyados en los estudios de laboratorio que se consideren convenientes y observar si no ha sido provocada por cambios en la dinámica familiar como:  el destete, el nacimiento de un nuevo hermano, la entrada en la guardería o la interrupción del contacto con la madre o el padre.

En la etapa de inapetencia, cuando ya se ha descartado una causa que pudiera ser preocupante, se recomienda:

Establecer una rutina diaria en cuanto a horarios y normas sencillas en la mesa.

Es de ayuda que coman en compañía de los padres o con otros niños.

El apetito de la mayoría de los niños es suficiente para cubrir sus necesidades, por lo que no hay que demostrar, preocupación acerca de la cantidad de comida que toman.

Dejar que coman solos, aunque se manchen.

No cambiar el alimento que rechazó por otro que le guste. Poco a poco aprenderá a tomar alimentos variados.

Evitar que durante la comida esté viendo la televisión, el estar distraído lleva a que el niño no desarrolle un control sobre lo que come, y puede ingerir más de lo que necesita.

Evitar dar entre horas bocadillos no nutritivos por la preocupación de que el niño no comió.

Artículo original:

https://www.researchgate.net/publication/347206980_Assessment_of_the_nutritional_status_of_children_according_to_maternal_reports_Are_mothers’_perceptions_of_their_children’s_appetite_accurate

https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/mi-nino-no-come


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