
La escasa producción de leche materna se denomina hipogalactia, es una condición no muy común que puede dificultar o impedir el correcto funcionamiento de la lactancia, lo que no permite obtener el volumen necesario para brindar la hidratación y el aporte de energía y nutrientes que él bebe necesita. La hipogalactia puede clasificarse en transitoria y permanente.
En el caso de ser transitoria algunas de las causas pueden ser:
Retención de la placenta: A medida que se acerca el momento del parto, los niveles de progesterona y estrógeno disminuyen, en el momento que se expulsa la placenta cae la concentración del lactógeno placentario y de progesterona. El descenso de progesterona actúa como resorte para la elevación justo después del alumbramiento de la prolactina que lleva a la subida de la leche entre las primeras 24 a 72 horas posteriores al nacimiento. En los primeros días el volumen producido será pequeño entre 2 y 20 mililitros, lo cual es suficiente para el recién nacido. Cuando la placenta se separa del útero la llamada “subida de la leche” se pone en marcha, si el proceso no se lleva a cabo adecuadamente, puede existir un retraso para la secreción inicial. La retención de la placenta o de restos de placenta dentro del útero, puede llevar a una inhibición en la subida de leche.

Diabetes Gestacional: Un diagnóstico de diabetes gestacional puede llegar a provocar un retraso en la subida de la leche. En estos casos, a veces, se puede producir un retraso más allá de las 72 horas habituales. La Diabetes gestacional en ocasiones genera placentas más grandes, pero con áreas hipofuncionales, comprometiendo la producción de lactógeno placentario, lo que dificulta el desarrollo definitivo de la glándula y su preparación para la lactogénesis.
Otras causas: hemorragia intraparto, que puede presentarse en partos con mayor riesgo de sangrado, como las cesáreas programadas, cesáreas de urgencia, partos domiciliarios. Atonía uterina o falta de contracción del útero tras el parto, que puede presentarse en partos de niños muy grandes o gemelares, donde es difícil para el útero contraerse nuevamente. Algunos fármacos pueden contravenir la lactancia. El estrés, la fatiga o cansancio extremo durante el parto se asocian a un retraso estadísticamente significativo en el inicio de la lactancia. Otra causa puede ser la desnutrición grave.
En el caso de ser permanente algunas de las causas pueden ser:
Hipoplasia mamaria: El desarrollo del es pecho incompleto, con menor tejido mamario en su interior. Se muestra con pechos muy separados entre ellos, con areola y pezón que pueden aparecer más engrosados que el resto del pecho. La evolución y el crecimiento del bebé durante los primeros días de vida determinará la necesidad de que sea o no suplementado con fórmula láctea.
Síndrome Sheeham: necrosis de la glándula pituitaria, secundario a una hemorragia posparto; genera hipopituitarismo o disminución o ausencia de las hormonas secretadas por esta glándula.
Alteraciones de la tiroides
Sufrir desarreglos tiroideos durante el embarazo o anteriormente puede afectar a la producción de leche materna, por ello, es necesario una supervisión inmediata tras el parto. Especialmente el hipotiroidismo no tratado, puede asociarse a una hipogalactia o poca producción de leche. El déficit de yodo puede producir hipotiroidismo.

Cirugía de reducción mamaria
Una cirugía de reducción de pecho puede provocar una baja producción de leche materna. La cirugía de reducción mamaria conservando el pedículo es la que más garantías tiene de preservar en gran parte la inervación y por tanto la sensibilidad del pezón, así como la integridad de los conductos galactóforos. Aun así hay hasta 5 veces más riesgo de lactancia insuficiente entre las mujeres sometidas a este tipo de cirugía. También existen casos exitosos que se han relacionado con reinervaciones y recanalizaciones parciales espontáneas.
Para reconocer que un bebe está recibiendo suficiente leche deberá observarse que el bebé moje varios pañales cada día. El bebé recién nacido deberá mojar con orina de 6 a 8 pañales al día y realizar 3 a 4 evacuaciones. La orina debe ser clara o amarillo pálido. El bebé perderá un poco de peso los 3 primeros días después de nacer y posteriormente deberá comenzar a aumentar de peso. El bebe deberá ser activo, mover brazos y piernas, dar señas de desear comer, alimentarse de 8 a 12 veces al día. Los senos deben sentirse llenos antes de amamantar al bebé y más suaves al terminar.

Publicaciones originales:
https://www.e-lactancia.org/breastfeeding/breast-reduction-mammoplasty/product/
