Existen algunos compuestos bioactivos que pueden interactuar con las células vivas, como es el caso de los salicilatos. Estos se encuentran naturalmente en productos alimenticios y entre sus derivados se encuentra el ácido acetilsalicílico, compuesto usado en medicina como analgésico, antipirético y antiinflamatorio. Los salicilatos, que también se conocen como ácido salicílico, son hormonas vegetales que se pueden encontrar en las plantas de dos formas principales: como ácido salicílico libre y como ácido salicílico unido (salicilato de metilo y salicina). Su función es la de proteger a la planta frente al estrés.

El ácido salicílico se extrajo por primera vez de las hojas y corteza del sauce, y se utilizaba para tratar el dolor y la fiebre. En 1987, Félix Hoffman sintetizó el ácido acetilsalicílico, al que más tarde Heinrich Dresden nombró como “Aspirina”. A pesar de los efectos beneficiosos que tiene este compuesto, también se han observado algunos efectos adversos. El consumo de ácido salicílico causa hipersensibilidad en algunas personas. Entre el 10 y el 20% de los adultos con asma presentan hipersensibilidad al ácido salicílico y a otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), y en la población general la prevalencia de hipersensibilidad es del 0.6 al 2.5%.
Los síntomas de la hipersensibilidad incluyen urticaria, asma, rinosinusitis eosinofílica, poliposis nasal y congestión nasal. Se ha sugerido que la hipersensibilidad también se puede presentar en personas con enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa, observándose síntomas como dolor abdominal, diarrea, fibrosis y distensión abdominal. Existe una controversia sobre el efecto de los alimentos ricos en salicilatos en la aparición de los síntomas mencionados. En algunos estudios se han observado altos niveles de ácido salicílico en suero y orina después de un consumo de alimentos ricos en ácido salicílico, y se ha sugerido la recomendación de una dieta baja en salicilatos.
Los alimentos con mayor cantidad de salicilatos según la evidencia disponible incluyen frutas como pasas, ciruelas, fresas, sandías y frambuesa; verduras como pimiento, papa, espárragos y verduras encurtidas; cereales como el trigo sarraceno, avena, arroz y maíz; leguminosas como los frijoles y la mayoría de las especias. Algunos alimentos bajos en salicilatos incluyen plátanos, cebollin, zanahoria, calabacín, repollo, aceite de oliva, queso y yogurt. Los productos libres de salicilatos incluyen pescado, huevos, leche, mantequilla, peras peladas, algunas variedades de manzanas, mijo y cebada. Los niveles reportados de salicilatos de los alimentos varían entre diferentes autores.

Kęszycka y Gajewska publicaron un estudio en 2021 donde evaluaron en 30 pacientes la efectividad de una dieta baja en salicilatos en el tratamiento de la hipersensibilidad a los salicilatos. Los alimentos bajos en salicilatos se limitaron a 5 porciones por día, y no se incluyó más de una porción en cada comida. El seguimiento de la dieta mejoró completamente los síntomas de hipersensibilidad en 22 pacientes, en 4 pacientes se observó una mejoría moderada y en 4 pacientes no se observó un efecto beneficioso, al contrario, empeoraron algunos parámetros. Otro estudio llevado a cabo por Sommer y colaboradores en 2015, mostró que una dieta baja en salicilatos (0.1 a 0.9 mg de ácido salicílico por porción) logró reducir las reacciones de hipersensibilidad en los 10 pacientes de la muestra. Este fue un estudio aleatorizado que se realizó durante 12 semanas.
Aunque existen pocos estudios sobre el tema, se ha observado que el seguimiento de una dieta baja en salicilatos puede disminuir los síntomas de hipersensibilidad. Sin embargo, es difícil la creación y el seguimiento de esta dieta, ya que las restricciones hacen que la dieta sea baja en sabores y colores, lo que también puede causar deficiencias nutricionales. Además, el nivel de salicilatos de los alimentos puede variar dependiendo de la especie de planta o la forma de cultivo, es por eso que los autores reportan diferentes valores, y eso puede conducir a una mala recomendación. Lo mejor es que la intervención sea completamente personalizada, prestando atención a lo reportado por el paciente.
Referencias:
