Recientemente, el grupo de investigación en sarcopenia, fragilidad y dependencia (GRESFD) del Consorci Sanitari del Maresme (CSdM), en España, publicó una GUÍA PARA PREVENIR LA FRAGILIDAD EN ADULTOS MAYORES. La guía es de acceso libre y está dirigida a los profesionales de la salud, a la persona enferma y a sus cuidadores.
Los autores incluyen a Mateu Cabré (internista y geriatra), Emily Burdoy (médico familiar), Laia Pérez (farmacéutica clínica), Marta Cuquet (fisioterapeuta), Jessica Martínez (nutricionista), Mónica Gimeno (trabajadora social) y Mateu Serra-Prat (médico especialista en medicina preventiva y salud pública).
La guía se compone de 6 apartados, los cuales se resumirán a continuación:
Presentación
La fragilidad es un síndrome que se presenta en los adultos mayores, el cual se caracteriza por disminución de la capacidad de responder ante agresiones externas. Hay mayor riesgo de sufrir enfermedades, caídas, fracturas, complicaciones postoperatorias, discapacidad e independencia. Existe una prueba sencilla de valoración.

Control de las enfermedades crónicas
Las enfermedades crónicas pueden favorecer la fragilidad, por lo que es importante realizar controles de seguimiento periódicos.
- Artrosis: enfermedad degenerativa del cartílago de las articulaciones. Se recomienda realizar ejercicio regularmente, evitando la sobrecarga; además de llevar una alimentación saludable para disminuir el exceso de peso en caso de que exista.
- Angina de pecho e infarto agudo al miocardio: ocurre cuando las arterias se obstruyen y una parte del corazón queda sin oxígeno. Se recomienda controlar diabetes e hipertensión en caso de que existan, no fumar, no consumir alcohol, llevar una alimentación saludable y realizar ejercicio físico.
- Diabetes: aumento de la concentración de azúcar en sangre. Se recomienda preferir cereales integrales, evitar el consumo de carbohidratos refinados y de alcohol, además de realizar ejercicio físico.
- Hipertensión arterial: elevación sostenida de la presión que ejerce la sangre en las paredes de las arterias. Se recomienda disminuir el consumo de sal y de productos ultraprocesados; así como realizar ejercicio físico.
Uso adecuado de los medicamentos
El uso de medicamentos aumenta con la edad. Es importante establecer rutinas para no olvidar la toma, informar a los profesionales de salud cualquier efecto secundario y no automedicarse.
Ejercicio físico
Se recomienda combinar ejercicio de fuerza, aeróbico, de equilibrio y de estiramiento. Es importante mantenerse bien hidratado, evitar realizar actividades en horas de mucho calor, ir aumentando lentamente la intensidad y consultar al médico antes de empezar, especialmente en casos de asma o enfermedad crónica del corazón o los pulmones.




Alimentación saludable
Los adultos mayores pueden presentar inapetencia o menor percepción del sabor o el gusto, lo que compromete el adecuado consumo de nutrientes y el estado nutricional. Es importante elegir alimentos de alta calidad nutricional para prevenir posibles déficits.

- Fruta: 3 porciones al día (1 porción equivale a 1 pieza mediana o 2-3 piezas pequeñas)
- Verduras y hortalizas: 2 porciones diarias (procurar que representen la mitad de un plato).
- Grasas saludables: 4-6 cucharadas diarias (el aceite de oliva extra virgen es una buena opción). Consumir pescado azul 2-3 veces por semana y frutos secos y semillas de 3-7 días a la semana.
- Cereales: preferir los integrales y procurar que representen la cuarta parte de un plato.
- Alimentos proteicos: pueden ser de origen animal (carne, pescado, huevos, mariscos) o vegetal (legumbres, frutos secos y semillas). Limitar el consumo de carne roja de 1-2 veces por semana y evitar las carnes procesadas como embutidos. Incluir legumbres (lentejas, garbanzos, habas, soya) de 3-4 veces por semana.
- Lácteos: 2-3 porciones diarias. Puede incluir leche, yogur y queso.
- Líquidos: Consumir de 1.5-2 litros de líquidos al día. El agua debe ser la bebida principal, puede incluir otras bebidas como infusiones, agua saborizada con fruta y caldos.

Debido a que normalmente se reduce el consumo energético por la pérdida del apetito, se recomienda enriquecer la dieta con preparaciones ricas en proteinas y en calorías. Algunos ejemplos de snacks hipercaloricos o hiperproteicos incluyen dátiles rellenos de pistachos; miel y requesón con nueces, y batido de avena, plátano y frutos secos.

Red social y entorno de apoyo
Se recomienda tomarse un tiempo para reflexionar, crear, leer y disfrutar del crecimiento individual. Cultivar viejas amistades y relacionarse con otras, además de mantener buenas relaciones con la familia, amigos y vecinos.
Acceda al siguiente enlace para descargar la guía completa:
https://observatorifragilitat.csdm.cat/ca/prevencio-tractament/
