
La guía se basa en una extensa revisión sistemática de la literatura y en la opinión de experto. El número de recomendaciones se ha aumentado a 71 contra las 64 que incluía anteriormente. Es una actualización y ampliación de la guía científica de ESPEN sobre nutrición clínica en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) publicada por primera vez en 2017.
En esta oportunidad se han revisado todas las recomendaciones anteriores y se ha sumado un nuevo capítulo sobre la modulación de la microbiota como una nueva estrategia posible en el tratamiento de la EII.
Algunas de las recomendaciones que incluye son:
Recomendación 1.
Una dieta rica en frutas y verduras, rica en ácidos grasos n-3 y baja en ácidos grasos n-6 se asocia con un menor riesgo de desarrollar EII y, por lo tanto, se recomienda.
Recomendación 2.
Los alimentos ultraprocesados y los emulsificantes dietéticos, como la carboximetilcelulosa, podrían asociarse con un mayor riesgo de EII y, por lo tanto, en general, se puede recomendar excluirlas de la dieta.
Recomendación 3.
Se debe recomendar la lactancia materna porque es el alimento óptimo para los lactantes y reduce el riesgo de EII.
Recomendación 4.
Los pacientes con EII están en riesgo y, por lo tanto, deben someterse a exámenes de detección de desnutrición en el momento del diagnóstico y posteriormente de manera regular.
Recomendación 5.
La desnutrición documentada en pacientes con EII debe tratarse adecuadamente porque la desnutrición empeora el pronóstico, las tasas de complicaciones, la mortalidad y la calidad de vida.
Recomendación 6.
En general, el aporte energético debe ser de 30-35 kcal/kg/día, ya que los requerimientos energéticos de los pacientes con EII son similares a los de la población sana. Si existe una sospecha clínica de un requerimiento de energía diferente en estados de enfermedad particulares, los requerimientos de energía individuales deben determinarse usando calorimetría indirecta y un factor de actividad física individual.
Recomendación 7.
Los requisitos de proteínas aumentan en la EII activa y la ingesta debe incrementarse (a 1.2 a 1.5 g/kg/día en adultos) en relación con lo recomendado en la población general.
Recomendación 8.
Los requerimientos de proteínas en remisión generalmente no son elevados y la provisión debe ser similar (alrededor de 1 g/kg/día en adultos) a la recomendada para la población general.
Recomendación 9.
Los pacientes con EII deben ser evaluados regularmente para detectar deficiencias de micronutrientes, incluso en la fase de remisión, y los déficits específicos deben corregirse adecuadamente.
Recomendación 10.
Cuando hay anemia por deficiencia de hierro se recomiendar la suplementación con hierro en todos los pacientes con EII. El objetivo de la suplementación es corregir la anemia y normalizar las reservas de hierro.
El resto de las recomendaciones, los comentarios a cada una de ellas, así como la metodología empleada para obtenerlas puede encontrarlas en: https://www.clinicalnutritionjournal.com/article/S0261-5614(22)00428-9/fulltext
