luz.hoyos@experienciasennutricion.com

Guía de práctica clínica mexicana para el manejo del sobrepeso y la obesidad en adultos 

En México, se estima que el 36.9% de la población padece obesidad, enfermedad relacionada con el desarrollo de condiciones cardiometabólicas como hipertensión, diabetes, gota y dislipidemia; enfermedades mecánicas como apnea del sueño, reflujo gastroesofágico, incontinencia urinaria y osteoartritis; diferentes tipos de cáncer como el de esófago, endometrio, colon y mamá; y enfermedades psicológicas como ansiedad, depresión y trastorno por atracón. 

La obesidad en el embarazo favorece el riesgo de complicaciones como diabetes gestacional, preeclampsia, parto por cesárea, laceraciones perinatales, hemorragia posparto, tromboembolia venosa y depresión posparto. El neonato puede sufrir fracturas perinatales, hemorragia cerebral y distocia de hombros, además de mayor riesgo de obesidad infantil y síndrome cardiometabólico. 

En octubre de 2024 se publicó la GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA MEXICANA PARA EL MANEJO DEL SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN ADULTOS, la cual se presenta como la primera guía metodológicamente rigurosa de México en este ámbito, que además cuenta con la participación de pacientes con obesidad. Está dirigida a profesionales de la salud y personas que padecen sobrepeso u obesidad. 

Evaluación clínica

Es importante considerar que la discriminación, el estigma y los prejuicios pueden dificultar la evaluación de la obesidad, por lo que se puede hacer uso de estrategias como: pedir permiso para hablar sobre el peso; evitar suposiciones sobre el estilo de vida, los comportamientos, intereses, motivaciones o etapas de cambio de las personas; escuchar sus preocupaciones; respetar sus experiencias; apoyar la toma de decisiones basadas en evidencia; intercambiar ideas y buscar alternativas; crear un plan en conjunto y reconocer los pequeños cambios. 

Se debe evaluar el riesgo cardiovascular y actuar conforme al grado de riesgo. Una baja puntuación debe ser tratada con recomendaciones de prevención secundaria, mientras que una puntuación alta sugiere el uso de tratamientos cardiovasculares y de obesidad basados en evidencia. Los programas de cambios en el estilo de vida deben ser aplicados también como tratamiento de la obesidad antes y durante el embarazo. 

Tratamientos para la obesidad

Las intervenciones con evidencia incluyen las intervenciones conductuales, terapia psicológica, farmacoterapia, cirugía bariátrica, terapia nutricional (la dieta debe ser individualizada, agregando alimentos que generen una mayor adherencia) y actividad física (el descanso activo es una estrategia para introducirse a la actividad física y mejorar la salud cardiovascular y metabólica; los “snacks de ejercicio pueden mejorar la condición cardiorrespiratoria, la fuerza y la salud cardiometabólica). 

Intervenciones de salud mental y conductual

La relación entre la obesidad y la salud mental es bidireccional. Los datos sugieren que las personas con obesidad tienen mayor prevalencia de depresión, ansiedad y estrés; y los síntomas de depresión, ansiedad y estrés favorecen alteraciones en los comportamientos alimentarios que pueden conducir al desarrollo de obesidad. Es importante comprender el historial de cambios y la influencia de la genética y la regulación neuroendocrina en el consumo y el gasto de energía, que obstaculizan los esfuerzos de autocontrol a lo largo del tiempo.

Farmacoterapia y cirugía bariátrica

Dependiendo del caso, una sola estrategia puede no ser suficiente para tratar la enfermedad, por ejemplo cuando existen comorbilidades asociadas a la obesidad. Los medicamentos más utilizados en México incluyen semaglutida, liraglutida y orlistat. El bypass gástrico y la gastrectomía en manga son procedimientos de cirugía bariátrica que son comúnmente utilizados en el tratamiento de la obesidad severa. 

Guía completa:

https://link.springer.com/article/10.1007/s13679-024-00585-w


Publicado

por