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Grasa hepática y factores de riesgo cardiometabólico en niños en edad escolar

En adultos se ha estudiado extensamente el hígado graso no alcohólico, actualmente llamada enfermedad hepática por esteatosis asociada a disfunción metabólica (EHEDM) y se conoce que es una de las expresiones del síndrome metabólico así como un factor de riesgo para la enfermedad cardiometabólica.

En niños aparentemente sanos, existen menos investigación. La doctora Madelon L. Geurtsen y sus colaboradores, miembros del Departamento de Pediatría del Centro Médico de la Universidad de Rotterdam, publicaron en la revista Hepatology, los resultados de un estudio de cohorte prospectivo basado en una población de 3,170 niños de 10 años, en quienes se evaluó la acumulación de grasa hepática y su asociación con algunos factores de riesgo cardiometabólico. 

La fracción de grasa hepática se midió mediante imágenes por resonancia magnética y la enfermedad hepática se diagnosticó cuando dicha fracción fue ≥5,0%. También se realizaron las siguientes mediciones: índice de masa corporal, presión arterial y niveles de insulina, glucosa, lípidos y proteína C reactiva. El diagnóstico de resistencia a la insulina se realizó calculando el índice HOMA.

En cuanto al riesgo cardiometabólico se definió como tener tres o más de los siguientes factores de riesgo: masa grasa visceral alta, presión arterial alta, bajo colesterol de lipoproteínas de alta densidad, triglicéridos elevados, o insulina alta.  Los puntos de corte fueron los siguientes: masa de grasa visceral por encima del percentil setenta y cinco; presión arterial sistólica o diastólica por encima del percentil setenta y cinco; Colesterol HDL por debajo del percentil veinticinco o triglicéridos por encima del percentil setenta y cinco; e insulina arriba el percentil setenta y cinco de la población de estudio.

La prevalencia de alta grasa hepática fue1.0% para los niños que presentaron normopeso, 9.1% para el grupo con sobrepeso y 25 % en niños con diagnóstico de  obesidad 25 %.

Un nivel de grasa hepática mayor al rango normal (<5,0% de grasa hepática) se asoció con presión arterial alta, resistencia a la insulina y valores elevados de colesterol total, triglicéridos y proteína C (valores de P <0,05).

En las tablas siguientes se muestran los resultados de las variables según el IMC de los niños. Puede observarse que los valores de glucosa son estadísticamente iguales pero el nivel promedio de insulina para los niños con diagnóstico de obesidad es el doble que para el grupo con peso adecuado. La proteína C reactiva también mostró una diferencia significativa.

Tabla 1.- Resultados según IMC por sexo y edad

En comparación con los niños con <2,0 % de grasa hepática, los niños con ≥5,0% de grasa hepática tenían las probabilidades más altas de agrupamiento cardiometabólico,  (odds ratio 24,43 [intervalo de confianza del 95% 12,25, 48.60]). Las asociaciones permanecieron similares después del ajuste por índice de masa corporal y tendió a ser más fuerte en los niños que tenían sobrepeso y obesidad.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico se ha convertido en la enfermedad hepática crónica más común en niños de países occidentales. La prevalencia estimada en niños varía del 3% al 11%, dependiendo de las características de la población y los métodos de diagnóstico. Los estudios sobre las consecuencias cardiovasculares en los niños son escasos.

Los resultados obtenidos mostraron que la grasa hepática en todo su rango se asocia con un perfil de riesgo cardiometabólico adverso. Las asociaciones fueron independientes del IMC y tendieron a ser más fuertes en niños con sobrepeso y obesidad. Es posible que las estrategias preventivas futuras centradas en mejorar los resultados cardiometabólicos en la edad adulta deban centrarse en el metabolismo de las grasas en el hígado en la primera infancia.

Liga al artículo original:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7496381/


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