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Genísteina y estrógenos: relación con el cáncer de mama

En el tratamiento del cáncer de mama, el uso de compuestos naturales ha aumentado. La genísteina, una isoflavona presente en la soya que tiene una estructura similar con el 17β-estradiol, ha ganado popularidad por sus posibles efectos antioxidantes, antiinflamatorios y estrogénicos.

La evidencia es limitada y contradictoria. Algunos estudios sugieren que las isoflavonas, como la genísteina, pueden mejorar las tasas de supervivencia de cáncer de mama; mientras que otros estudios en modelos celulares y animales han observado que puede estimular la progresión del cáncer.

La biodisponibilidad de la genísteina es baja, lo que restringe su eficacia. Además de la soya, puede encontrarse (aunque en menor medida) en legumbres, semillas, frutas y verduras. El metabolismo ocurre principalmente en el intestino delgado, una parte llega al hígado y luego regresa al intestino delgado.

Por su similitud estructural, la genísteina se puede unir al receptor de estrógeno y disminuir la producción de esta hormona. En las células madre de tumores de mama, la genísteina puede inhibirlas al participar en las vías de crecimiento y diferenciación.

Al interactuar con fármacos carcinógenos, puede disminuir la resistencia a la quimioterapia. Un metaanálisis realizado por Boutas y colaboradores en 2022 mostró que aquellas personas que consumían más de 15 mg de genísteina al día tenían menor tasa de cáncer de mama.

Investigación completa:

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11864014


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