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Flexibilidad Metabólica

El tejido adiposo, es un órgano extraordinariamente activo y flexible. Aunque anteriormente se le consideró un compartimento pasivo y con la sola función de almacenar energía, actualmente se conoce que participa en la regulación de diversos aspectos de la fisiología del organismo incluida la ingesta de alimentos, el mantenimiento de los niveles de energía, la sensibilidad a la insulina, la temperatura corporal y las respuestas inmunes. Una propiedad crucial del tejido adiposo es su alto grado de plasticidad. Los estímulos fisiológicos inducen cambios en el metabolismo, la estructura y el fenotipo del tejido adiposo para satisfacer las necesidades del organismo. Si esta plasticidad se reduce, se presentan respuestas disminuidas o aberrantes a las señales fisiológicas lo que se ha relacionado con la progresión de las comorbilidades de la obesidad.

A lo largo de gran parte de la historia del ser humano, el acceso a los alimentos fue esporádico y las reservas de tejido adiposo le permitían sobrevivir períodos prolongados. Sin embargo, en la actualidad, la sobrealimentación crónica y el sedentarismo han provocado una epidemia de obesidad (exceso de tejido graso) y enfermedades cardiometabólicas, por ejemplo, diabetes tipo 2, enfermedad de las arterias coronarias y accidentes cerebrovasculares.

Se ha propuesto que el tejido adiposo desempeña un papel central en el mantenimiento de la sensibilidad a la insulina, al regular la acción de la hormona mediante la secreción de factores sensibilizantes a la insulina como la adiponectina y mediante el secuestro de lípidos, que de otro modo se acumularían en otros tejidos y tendrían efectos nocivos. De hecho, la insuficiencia o disfunción del tejido adiposo conduce a la deposición excesiva de lípidos en otros órganos como el hígado y los músculos, lo que es un sello distintivo y un importante contribuyente a la resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina y la alta secreción de insulina definen el estado prediabético, que a menudo progresa a diabetes tipo 2 y contribuye a la patogénesis de otros procesos patológicos.

Dentro del estudio del tejido adiposo y su participación en la salud y la enfermedad ha surgido un nuevo término que empieza a ser estudiado con interés, la flexibilidad metabólica, que se describe como la capacidad de un organismo para responder o adaptarse según los cambios en la demanda metabólica o energética, así como a las condiciones o la actividad predominantes.

Se utilizó por primera vez como un término que describía la capacidad de los helmintos, gusanos parásitos, para generar energía química y metabolitos clave, ya sea por respiración aeróbica o bien mediante el uso de vías anaeróbicas al adaptarse a los cambios ambientales en su hábitat.

Se considera que una persona con flexibilidad metabólica es capaz de cambiar con facilidad de combustible o sustrato energético, esto es pasar de la utilización de grasa a la de glucosa o viceversa. Por ello, las personas con buena flexibilidad metabólica tienen un mejor rendimiento y una mayor facilidad para oxidar grasa corporal.

Se ha estudiado la relación de la flexibilidad metabólica con el ejercicio, la obesidad, el ayuno y la resistencia la insulina, entre otros aspectos.

Mantener una buena flexibilidad metabólica permite a las mitocondrias elegir adecuadamente el sustrato energético necesario para realizar una acción específica, en condiciones postprandiales, postabsortivas o de ayuno.

La oxidación de glucosa, grasas o se realiza en las mitocondrias, si éstas se encuentran saludables y producen energía de manera eficiente, logran cambiar fácilmente entre diferentes fuentes de energía, optimizando el uso de los nutrientes y aumentando la capacidad de mantener una glucemia estable. En sentido opuesto, cuando la función mitocondrial es deficiente, la flexibilidad metabólica disminuye y el organismo puede tener dificultades para mantener un equilibrio adecuado entre los niveles de energía, la acción de la insulina y los niveles de glucosa sanguínea.

Una hipótesis interesante que se ha planteado es la de la relación entre la flexibilidad metabólica y el llamado “estancamiento” que puede presentarse cuando un paciente se encuentra con un plan alimentario para reducción de peso.  A pesar de la restricción calórica a la que está sometido el paciente, el peso se mantiene, lo que se explica porque el organismo disminuye la capacidad para utilizar la grasa corporal, precisamente por el bajo consumo energético.  Se ha propuesto que el aumento de masa muscular a través de ejercicio de fuerza,  el ayuno intermitente y variar el porcentaje del aporte energético de los macronutrientes en la dieta, son posibilidades para mejorar la inflexibilidad metabólica que se enfrenta en esta etapa.

Tomado de:

https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(21)01454-9?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS0092867421014549%3Fshowall%3Dtrue

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5513193/

https://www.sport.es/labolsadelcorredor/la-importancia-de-la-flexibilidad-metabolica-en-la-perdida-de-peso/


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