Se cree que las células del microbioma superan, en una proporción aproximadamente de 10 a 1, a las células humanas y que se relacionan con enfermedades que van desde el autismo hasta el cáncer; además de interactuar con la eficacia de ciertos fármacos.
Cada persona posee su propio conjunto, que es adquirido en las primeras etapas de la vida y puede experimentar cambios rápidos. Además del intestino, podemos encontrar poblaciones de microbios en otras regiones corporales, como la vagina y la piel.
En marzo de 2010, Junjie Qin y colaboradores publicaron un artículo que tuvo gran relevancia en su epoca, siendo un pionero para el desarrollo de otras investigaciones mas especializadas, se trata de un catálogo de genes microbianos del intestino humano establecido mediante secuenciación metagenómica.
Mediante la tecnología Illumina Genome Analyser (GA) hicieron una secuenciación profunda del ADN total de 124 muestras fecales de europeos adultos (parte del proyecto MetaHit). Observaron que muchas especies bacterianas eran compartidas por los participantes.
El resultado fue un catálogo de 3.3 millones de genes microbianos, 150 veces más grande que el conjunto de genes humanos. Se destacan funciones importantes para la interacción huésped-bacteria, como la degradación de polisacáridos, síntesis de ácidos grasos de cadena corta, ámioacidos y vitaminas.
Otro proyecto importante en este ámbito es el proyecto del microbioma humano (HMP por sus siglas en inglés), el cuál se realizó en dos fases (desde 2007). En la primera fase se trabajó en las secuencias de ADN de los datos y en herramientas computacionales para la caracterización del microbioma.
En la segunda fase se integraron los datos de las propiedades biológicas del microbioma y del huésped en personas con enfermedades relacionadas al microbioma. Surgieron más de 650 artículos de los datos recolectados con este proyecto desarrollado a lo largo de 10 años.

En mayo de 2019, se publicó el proyecto integrador, destacando 3 resultados principales. Se cree que el microbioma, al precipitarse al útero, altera el equilibrio materno y compromete la integridad de las membras fetales, favoreciendo la ruptura prematura. Esto principalmente en mujeres africanas.
En las enfermedades inflamatorias intestinales (Enfermedad de Chron y colitis ulcerosa), se ha identificado al microbioma como un factor causal, al formar parte de un bucle de retroalimentación proinflamatorio en el intestino y haberse encontrado que algunas cepas son específicas de estas enfermedades.
En participantes con resistencia a la insulina, se observaron patrones moleculares diferentes a los que presentaban los participantes sensibles a la insulina. Particularmente, los participantes que tuvieron infección viral respiratoria o cambios en el peso, mostraron miles de cambios moleculares y microbianos durante estos eventos.
Referencias:
