
Documento, publicado en “Diabetes Care, 2023, VOL: 46, Supplement 1”,
Nutrición
La sección dedicada al cuidado nutricional señala la importancia del control de peso a través de intervenciones en el estilo de vida (DPP). Indica que no existe un porcentaje ideal para el aporte energético diario de los carbohidratos, proteínas y grasas; por lo tanto, la distribución de macronutrientes debe basarse en una evaluación individualizada de los patrones de alimentación, las preferencias y los objetivos metabólicos. Con base en ensayos de intervención se han encontrado una variedad de patrones de alimentación que pueden ser apropiados para las personas con prediabetes, incluidos los planes de alimentación de estilo mediterráneo y bajos en carbohidratos. Los estudios observacionales también han demostrado que los patrones de alimentación vegetarianos, a base de plantas que incluyen algunos productos de origen animal y los enfoques dietéticos como la dieta DASH, están asociados con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. La evidencia sugiere que la calidad general de los alimentos consumidos (medida por el Índice de Alimentación Saludable, el Índice de Alimentación Saludable Alternativa y la puntuación DASH), con énfasis en granos integrales, legumbres, nueces, frutas y verduras y una cantidad mínima de alimentos refinados y procesados, también se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2. La terapia nutricional debe ser individualizada.
Actividad física
Con respecto a la actividad física, se ha demostrado que las actividades de intensidad moderada mejoran la sensibilidad a la insulina y reduce la grasa abdominal en niños y adultos jóvenes, Así como 150 min/semana de actividad física de intensidad moderada, como caminar a paso ligero, mostró efectos beneficiosos en personas con prediabetes. Con base en estos hallazgos, se alienta a los profesionales de la salud a promover un programa estilo DPP, que incluya un enfoque en la actividad física, para todas las personas que han sido identificadas con un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Además de la actividad aeróbica, un plan de actividad física diseñado para prevenir la diabetes puede incluir entrenamiento de resistencia. Se alienta a interrumpir los tiempos sedentarios prolongados, ya que se asocia con niveles de glucosa posprandial moderadamente más bajos. Los efectos preventivos de la actividad física parecen extenderse a la prevención de la diabetes mellitus gestacional.
Cambio
La intervención intensiva en el estilo de vida como DPP entre las personas con alto riesgo de padecer la enfermedad, ha sido eficaz en la prevención de la diabetes tipo 2. Los programas de cambio de comportamiento de estilo de vida para la prevención de la diabetes demostraron ser rentable en los Estados Unidos de América.
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