
Se estima que entre el 26 y el 84% de las personas con epilepsia presentan otra comorbilidad, entre las que se incluye el trastorno del espectro autista. Las terapias metabólicas pueden ayudar en el tratamiento al modular la microbiota intestinal, ya que se ha observado una relación entre la disbiosis intestinal y la fisiopatología de la epilepsia intratable y de las comorbilidades neurológicas. Al comparar con la población general, el autismo es un 20% más frecuente en personas con epilepsia.
Dieta cetogénica
Las dietas cetogénicas se caracterizan por ser altas en grasas y bajas en carbohidratos y proteínas; las grasas representan entre el 60 y el 80%, principalmente de triglicéridos de cadena larga. Este tipo de dieta aumenta los cuerpos cetónicos en sangre (beta-hidroxibutirato, acetoacetato y acetona) y los ácidos grasos poliinsaturados, al mismo tiempo que disminuye los niveles de glucosa. Se cree que esos productos bioquímicos están implicados en el mecanismo de reducción de las convulsiones.
En un estudio de caso de un paciente de 6 años con autismo y descargas epilépticas se observó que después de un mes con dieta cetogénica mejoró su capacidad de atención, habilidades de comunicación, reacciones emocionales e hiperactividad. Después de 12 meses con el mismo tipo de dieta se normalizó el hipometabolismo de la glucosa en varias regiones del cerebro, esto medido por tomografía por emisión de positrones.

Dieta de triglicéridos de cadena media
Es una alternativa a la dieta cetogénica que incluye ácidos grasos de cadena media como el ácido octanoico y ácido decanoico. También se caracteriza por el aumento de los cuerpos cetónicos, aunque en menor medida por el mayor consumo de carbohidratos. Entre el 30 y el 60% de la energía se obtiene a partir de una emulsión de triglicéridos de cadena media y el 30% de triglicéridos de cadena larga. Se han observado efectos positivos en el tratamiento de la epilepsia, pero falta investigación en el tratamiento del autismo.
Suplementación de cuerpos cetónicos
Debido al efecto que se ha observado por el aumento de los cuerpos cetónicos en la dieta cetogénica, se están realizando estudios para determinar si la suplementación ejerce los mismos efectos, aunque estos son escasos. Un estudio con ratones observó que la suplementación en síndrome de Angelman (discapacidad intelectual, autismo y epilepsia) mejoró la coordinación motora, el reconocimiento de objetos y la memoria asociativa, además de reducir las convulsiones.
Suplementación de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA)
En personas con trastorno del espectro autista se han observado bajos niveles sanguíneos de Omega 3 y Omega 6. Se sugiere que esto se debe a alteraciones en el metabolismo de los lípidos, así como al bajo consumo dietético. La suplementación con Omega 3 parece mejorar algunos síntomas como la interacción social, las conductas repetitivas y restrictivas y la hiperactividad.
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