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Enfermedad de Parkinson y vitaminas

La enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad crónica caracterizada por síntomas motores como bradicinesia, rigidez, temblor y alteración de la marcha; y síntomas no motores como estreñimiento, neuropatía, dolor y deterioro cognitivo.

Aunque los mecanismos del desarrollo y la progresión de la EP aún no se comprenden por completo, se sabe que el estrés oxidativo, la neuroinflamación y la disfunción mitocondrial son factores que influyen. Las deficiencias de vitaminas pueden manifestarse con síntomas de parkinson.

En un estudio controlado de 182 pacientes se observó una relación entre la deficiencia de vitamina B9 y la atrofia multisistémica (AMS), enfermedad que se encuentra en el espectro de los síndromes parkinsonianos neurodegenerativos. La deficiencia de B12 se relacionó con mayor progresión.

En la EP la deficiencia de vitamina D se asocia con la disminución de los niveles de dopamina, con la acumulación de alfa-sinucleína (αSN) y con la gravedad de los síntomas motores. La suplementación no siempre ha mostrado resultados positivos en la disminución de los síntomas.

Debido al estado proinflamatorio observado en la EP y a que la vitamina A tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias en el cerebro, su uso podría ayudar a disminuir la pérdida de células dopaminérgicas, la neuroinflamación subyacente y la acumulación de sinucleína.

La vitamina C y E, por sus propiedades antioxidantes, pueden disminuir la excitoxicidad mediada por glutamato. En modelos animales de EP inducida por la neurotoxina 1-metil-4-fenil,6-tetrahidropiridina (MPTP), la vitamina C disminuye la neuroinflamación.

La deficiencia de vitamina B12 es comunmente observada en la EP, lo que puede deberse a una dieta baja en proteínas en pacientes tratados con levadopa (los alimentos ricos en proteínas alteran su absorción), al vaciamiento gástrico retrasado (por la disfunción auronómica) y al sobrecrecimiento bacteriano.

En un estudio donde se comparó el consumo de vitamina B6, B9 y B12, se observó que solo el de B12 se asociaba con un menor riesgo de desarrollar EP. En el cerebro, la vitamina B12 interactúa con genes, proteínas, neurotransmisores y otros metabolitos necesarios para el sistema nervioso.

Investigación completa:

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11608379


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